Un asesinato retransmitido por Facebook
El yihadista de París, condenado en 2013, reivindica la matanza de los dos policías en directo a través de la red social
El Mundo, , 15-06-2016El asesinato de dos policías, marido y mujer, por parte de un yihadista condenado ya por sus vínculos con una organización terrorista, sacudió a Francia ayer confirmando la alerta del Gobierno de Manuel Valls: hay que estar preparado para todo. Se trata de la primera vez que el Estado Islámico consigue volver a golpear el país desde que se instaurara el estado de emergencia tras los atentados del pasado mes de noviembre y esta vez las víctimas fueron dos funcionarios del Estado, asesinados en su propia casa y ante la mirada de su hijo de tres años. El pequeño salió sano y salvo de un secuestro que se prolongó durante varias horas en Magnanville, a tan sólo 50 kilómetros de París.
Larossi Abballa –nacido en Mantes-la-Jolie, área metropolitana de París, en 1991– utilizó un arma blanca para acabar con la vida del policía en la puerta de su casa y se atrincheró en la vivienda con la mujer, a la que también acuchilló hasta la muerte, y el niño de la pareja, sin saber qué hacer con él como él mismo declaró en un vídeo que subió en directo a Facebook a las 20:52 horas. Los vecinos dieron la voz de alerta al ver al hombre muerto en la puerta.
Las fuerzas de élite de la Policía acudieron al lugar y mantuvieron las negociaciones con Abballa durante casi tres horas en las que éste se definió como musulmán practicante, en Ramadán, y seguidor del Estado Islámico.
Abballa amenazó a la policía con hacer que «todo saltara por los aires» si se acercaban y les dijo que tenía una sorpresa preparada para ellos. Cuando a medianoche lograron entrar en la vivienda y reducir al individuo acabando con su vida, descubrieron que la mujer, a la que creían viva, estaba muerta y que el hijo de ambos se encontraba físicamente bien pero en estado de shock.
Poco tiempo después, la agencia afín al Estado Islámico, Al Amaq, reconocía que uno de sus «combatientes» había matado a dos policías en Francia. «Un acto incontestable de terrorismo», aseguró el presidente François Hollande. El fiscal de la República, François Molins, señaló en una rueda de prensa a media tarde que Abballa sabía perfectamente que se trataba de dos policías, y que ése era precisamente el objetivo que perseguía.
En el domicilio del yihadista, en Mantes-la-Jolie –en la misma ciudad donde la mujer trabajaba como secretaria administrativa de la comisaría–, la policía encontró varios cuchillos, uno de ellos ensangrentado y una lista con posibles objetivos cuyos nombres no han sido revelados, pero entre los que se encuentran personajes públicos: policías, periodistas y cantantes de rap que pasarán a recibir un servicio especial de protección.
También hallaron varios libros religiosos, una chilaba blanca y material informático que ha sido requisado en búsqueda de nuevas pruebas. Además, tres hombres de 27, 29 y 44 años del entorno de Abballa han sido detenidos, sin que al cierre de esta edición se pudiera aclarar si guardan o no relación con los actos cometidos.
Se trata del perfil de un joven conocido por la Justicia y los servicios de Inteligencia franceses, detenido en 2011 y condenado en 2013 por su relación con un grupo que se dedicaba a captar y entrenar a jóvenes yihadistas que eran enviados a ejércitos de radicales islamistas en Pakistán. Tras cumplir dos años y medio de prisión salió de la cárcel en septiembre de 2013, a lo que se le sumaron seis meses de condicional.
Desde entonces no emitió ninguna señal de que pudiera estar planeando atacar. Al contrario, había montado su propio restaurante de comida a domicilio y las veces en las que su teléfono fue pinchado como sospechoso –la última en el mes abril de este mismo año– al ser portador de una ficha S, sus inquietudes no llamaron la atención de los servicios secretos del país galo.
El terrorista se grabó además durante el secuestro, con el niño detrás, y subió el vídeo de 12 minutos a Facebook informando en directo de lo que había hecho. «Gracias a Alá acabo de matar a un policía y a su mujer», decía Abballa en francés en la retransmisión, antes de ser abatido por las fuerzas del orden horas después del doble asesinato.
En el mensaje, que vieron en directo 98 personas, el terrorista jura lealtad a Abou Bakr Al Baghdadi, jefe del IS, y asegura haber respondido a la llamada de Abou Mohammed al-Adnani, que en septiembre de 2014 llamaba a sus seguidores a matar a los «infieles» con «piedras», «cuchillos» y otros medios de bajo coste y fácil acceso. Además, el yihadista aseguraba que la Eurocopa «sería un cementerio».
En el vídeo, el propio yihadista incita a sus espectadores a cometer actos similares contra la misma lista de personalidades y profesiones que la policía encontró horas más tarde en su domicilio.
Algunos de los colegas del policía asesinado hablaban ayer con la prensa afirmándose preocupados porque la amenaza de los yihadistas no caiga sólo sobre ellos, también sobre sus familias. «La muerte forma parte de nuestro trabajo, pero que nuestras familias también sean blanco… eso es nuevo», comentaba un compañero del recién fallecido, claramente afectado por los hechos.
Este atentado terrorista, ha dejado de nuevo en evidencia los métodos del Estado francés que ni con el estado de emergencia ni con el despliegue total de seguridad que ha llevado a cabo para proteger la Eurocopa, que se celebra en Francia hasta el próximo día 10 de julio, puede garantizar la neutralización de los llamados lobos solitarios.
El fiscal hizo referencia a este hecho durante la rueda de prensa recordando que Francia es el país más amenazado y que los atentados pueden producirse en masa, como ocurrió en noviembre. Para ello las fuerzas de seguridad y protección civil han estado preparándose en los últimos meses con simulacros de todo tipo, pero también para «actos de extrema violencia en respuesta a los llamamientos de muerte lanzados a veces por los terroristas».
De momento, y a la espera de nuevas pruebas y más detenciones que, según el Ministerio del Interior, deberán producirse, pues consideran que Abballa pudo tener cómplices, el debate sobre la posibilidad de que los policías vayan armados cuando se encuentren fuera de servicio ha vuelto a encenderse en el país.
Varios diputados de la derecha pedían ayer que se crearan centros de internamiento para los perfiles de islamistas radicalizados, lo que afectaría en Francia a más de un millar de personas.
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