Los marroquíes comienzan a criticar el acceso de los chinos al país sin visado
La Vanguardia, , 13-06-2016Los chinos ya pueden realizar visitas turísticas al reino de Marruecos a partir del primero del actual, sin la obligación de estar en posesión de un visado. Así lo anunció en la capital de la República Popular China, el jefe de la diplomacia marroquí, Salaheddine Mezouar. Fue el Rey Mohammed VI, en su visita oficial a Pekín por invitación del presidente Xi Jinping, quien dio instrucciones en este sentido al gobierno de Rabat para la supresión de los documentos para los habitantes del país asiático. Una iniciativa que refleja la voluntad del soberano del país africano de abrir nuevos accesos hacia los países del polo socialista.
El monarca marroquí, durante su reunión con el líder del partido comunista de China, en el Gran Salón del Pueblo, aseguró que el objetivo tras la anulación de los visados, para los chinos deseosos de visitar Marruecos, consiste en intensificar la cooperación fructífera entre ambos países e impulsar el intercambio en distintos ámbitos. La intención política de los dos jefes de Estado abarcó asimismo el anuncio de una alianza estratégica entre Marruecos y la República Popular China, mediante la firma de varios acuerdos y convenios de colaboración en diversos campos. Estas acciones tienden a profundizar y diversificar aún más las relaciones y el comercio bilateral entre Rabat y Pekín.
Las fuentes oficiales admiten que la libre circulación de los chinos va a establecer una nueva vía de reforzar el turismo que hace frente a una difícil etapa, debido, en gran medida, a los atentados terroristas perpetrados en muchos países árabes. Por lo visto, los gigantes de las nuevas tecnologías están entusiasmados en descubrir la diversidad cultural de la que goza el reino marroquí. “Un país fascinante por sus tradiciones y su comida”, declaran algunos turistas chinos en un reportaje televisivo. “El mercado chino es un rumbo de gran envergadura. Aspiramos lograr un millón de chinos en un periodo de 10 años”, recalca el ministro de Turismo, Lahcen Haddad, al ser preguntado por el canal oficial 2M.
La decisión ha sido aplaudida por una gran parte de los ciudadanos, al calificar China de un país de civilización que carece de pasado colonial y con una política exterior enmarcada de paz. Es un ejemplo para una comunidad amante de la pereza, como es la marroquí. Por consiguiente, se puede resaltar que con los chinos no se regresa atrás y con ellos se construye una sociedad aficionada al trabajo. Mientras que otros comentaristas, especialmente, en las redes sociales estiman que el acceso al reino va a incluir solo los pobres de Pekín, puesto que los ricos nunca han tenido problemas en conseguir el visado.
Una considerable cifra de internautas en las redes sociales ven que este tipo de medidas han de ser tomadas implicando al parlamento, en tanto que institución compuesta por representantes elegidos por el pueblo que tiene como misión expresar la opinión de la ciudadanía, y no de forma unilateral. A saber, la importancia que tiene la participación de los ciudadanos en temas de interés común. Los enojados piensan que la resolución restringida del rey Mohammed VI tendrá impactos muy arriesgados sobre la producción industrial del país, puesto que millones de marroquíes tendrán que abandonar sus trabajos, por motivo de la mercadería china que irá sofocando los productos locales.
La decisión, desde el punto de vista de los indignados, supondría un gran trabajo por parte de las delegaciones diplomáticas marroquíes que se ven, hoy en día, en la obligación de llevar a cabo estudios sobre los intereses de los chinos en diferentes ámbitos y realizar tantas gestiones para garantizar el éxito de la iniciativa aprobada, con la intención de lograr unos 30 millones de turistas de cara al 2030, un curioso número al que las autoridades del sector del país vecino aspiran alcanzar. Por tanto, Marruecos recibirá con brazos abiertos a una categoría vulnerable de chinos que traspasa las fronteras para ahorrar dinero y promocionar su mercancía con un mínimo coste, haciendo así la vida amarga a los fabricantes locales que se sienten ahogados.
> Lhoucine Khabid, activista juvenil marroquí, opina que "la exención de visados a los ciudadanos chinos destaca la visión del monarca y su voluntad de profundizar y diversificar las relaciones entre Rabat y Pekín. No obstante, el acto demuestra su interés en fortalecer los derechos humanos y potenciar el intercambio cultural, económico y político entre los dos países. Algo que se refleja en el enorme aumento de los turistas de China en Marruecos, la mayoría de ellos son empresarios y gente de negocio. “Esperamos atraer a más visitantes e inversiones, con el fin de potenciar la economía, sobre todo en el campo de las energías renovables y la tecnología”, recalca el académico.
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