entre 4 y 15 años de edad

Niños esclavos del siglo XXI

168 millones de menores trabajan, la mitad en tareas peligrosas y 8,5 millones en situación de esclavitud

Deia, , 13-06-2016

La Organización Internacional del Trabajo cifra en 168 millones los niños que trabajan en todo el mundo, menores que en su mayoría tienen entre 4 y 15 años de edad. Casi la mitad está desempeñando tareas peligrosas y se cuentan más de 8,5 millones en situación absoluta de esclavitud. Generaciones enteras de mano de obra barata, silenciosa y a menudo silenciada, que trabaja en condiciones ilegales, insalubres y degradantes dinamitando sus opciones de futuro.

Ayer se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. El director de la OIT explicó esta semana que si bien son muchas las grandes compañías que toman medidas para evitar la presencia de niños en sus cadenas de suministro globales, gran parte del trabajo infantil se da en líneas de suministro para consumo local y nacional, problemática que tiende a ser ignorada. El día a día de estos niños consiste en “sobrevivir a las amenazas físicas, la violencia sexual o la pobreza crónica dentro de una familia endeudada”, denuncia Save The Children. Niños que realizan largas jornadas de trabajo a cambio de muy poco o nada y son considerados como un objeto por parte de sus empleadores, quienes los humillan, los someten a abusos o los venden para que vuelvan a ser explotados. La ONG habla de 8,5 millones de niños esclavos en todo el mundo.

Ellos son los más vulnerables de esta pirámide que enriquece a industrias como la agricultura, la minería o el textil. Son niños en su mayoría comprados y vendidos para ser explotados sexual o laboralmente, niños forzados a trabajar para afrontar la deuda de sus mayores, obligados a enrolarse con un grupo armado o secuestrados realizando tareas domésticas en condiciones de esclavitud.

‘petites bonnes’ Niñas como Nuha, de 14 años, que para ayudar a su abuela trabajaba en casa de una familia donde limpiaba y fregaba sin opción a ir al colegio. Son las Petites Bonnes, chicas de 15 años o menos que se emplean en hogares de Mauritania, donde el 42% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. “El trabajo doméstico era una práctica frecuente realizada por las hijas de familias de esclavos y aunque la esclavitud tradicional está abolida, no hay muchos cambios en la mentalidad de la población, por lo que la domesticidad se perpetúa en condiciones de semiesclavitud”, explica el director de proyectos de Tierra de Hombres en el Estado, Manuel Macía.

En términos globales, las niñas, víctimas preferentes de la trata con fines de explotación sexual, son menos que los niños en el trabajo infantil: 99,8 millones son chicos frente a los 68,2 millones de chicas que se cuentan en el mundo. Sin embargo, ellas empiezan a trabajar más pequeñas, cobran menos y no pueden renunciar a los trabajos domésticos que por su género, se les atribuyen. Los niños se ven en las fábricas de ladrillo de la India, en las minas de Benín o en los campos de refugiados sirios en Líbano y Jordania donde, conforme ha contrastado la ONG de infancia, los menores desplazados “están pagando un alto precio debido al conflicto y están trabajando en condiciones peligrosas que ponen en riesgo su salud y bienestar”. En tres cuartas partes de las familias que quedan en Siria, los niños aportan ingresos.

En Jordania, la mitad de los niños refugiados sirios mantienen a sus familias ya sea de manera individual o trabajando con otro pariente. En El campo de refugiados de Za’atari, 3 de cada 4 niños que trabajan tienen problemas de salud por culpa del trabajo y un 22% de los niños que se ven forzados a trabajar informalmente en la agricultura han resultado heridos. La portavoz de Misiones Salesianas, Ana Muñoz, explica que “un niño alejado de su familia, al que maltratan, es un trabajador silencioso y obediente porque no conoce sus derechos ni tampoco otra realidad”. – Europa Press

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