La llegada de los primeros niños abre una nueva etapa en la acogida de refugiados

Dos familias sirias, una de ellas con un bebé de dos meses, empiezan su nueva vida en Donostia Llegaron anoche a los pisos cedidos por el Ayuntamiento de San Sebastián y gestionados por Cruz Roja Gipuzkoa

Diario Vasco, Arantxa Aldaz | SAN SEBASTIÁN, 01-06-2016

Puede que no haya mejor símbolo de la nueva vida por la que arriesgan las suyas los refugiados sirios que la del bebé que ha logrado sobrevivir a la huida, nacer en mitad de un periplo incierto y por fin respirar en un hogar seguro: en un piso cedido por el Ayuntamiento donostiarra y gestionado por Cruz Roja. Al igual que el grupo de nueve eritreos acogidos la semana pasada, una joven familia siria compuesta por una mujer de 18 años, un hombre de 31 y su bebé de dos meses, terminó ayer por la noche el final de un viaje para empezar otro, el de un futuro lejos de la guerra. Depositaron las pocas bolsas que trajeron consigo y los muchos recuerdos de los últimos meses, entre el miedo y la esperanza.

Junto a ellos llegó a Donostia otra familia, que también ha querido dejar atrás el país de Bashar el-Assad. En este caso, se trata de una mujer viuda de 72 años, con dos hijos varones de 28 y 32 años. Uno de ellos necesita atención médica, según confirmaron fuentes consultadas por DV.

MÁS

Los eritreos inician el trámite de la petición de asilo Lanzan una web y una app para móvil para facilitar la integración La Iglesia italiana abre sus puertas para acoger a la avalancha de inmigrantes

En total, seis sirios aterrizaron ayer en Barajas con destino Donostia, adonde llegaron en dos vehículos pasadas las 21.30 horas. En Vitoria, además, se instalaron una madre siria con sus dos hijos menores, en una vivienda perteneciente a la organización CEAR. Son los primeros menores que llegan a Euskadi dentro del plan de reubicación de refugiados, que prevé el traslado de 160.000 refugiados desde Italia y Grecia hacia otros países participantes de la UE.

En el avión que les trajo desde Grecia a Madrid también viajaban otros 36 refugiados. Se trata del tercer grupo de solicitantes de asilo que llega en la última semana a España. En el caso de Gipuzkoa, el pasado viernes llegaron nueve eritreos, todos ellos hombres, que constituyen el primer grupo de refugiados asignado al País Vasco del contingente de 586 que España se ha comprometido a acoger, 200 por la vía de la reubicación desde Grecia e Italia, y 386 por la vía del reasentamiento desde Líbano y Turquía.

Con rostros de cansancio, sonrisas tímidas y gestos de agradecimiento el último grupo de refugiados llegado a España bajó del avión que les trajo desde Grecia a Madrid. Saludados por representantes de las ONGS y del Ministerio de Interior, los primeros minutos en tierra los tuvieron que dedicar a un primer papeleo en el aeropuerto de Barajas, porque las peticiones de asilo se formalizan en sus lugares de destino.

Al colegio, a las colonias…

La particularidad de la llegada de un bebé recién nacido no interfiere en el trámite, explican CEAR Euskadi, la organización que se ha encargado de la acogida de una mujer siria con sus dos hijos, instalados desde ayer en un piso en Vitoria. Pero sí abre nuevos retos en cuanto al proceso de desarrollo de un menor, como en el ámbito de la educación.
Se trata de una pareja joven con su recién nacido y de una mujer viuda con dos hijos mayores de edad

La presidenta de la ONG, Patricia Bárcena, asegura que «las particularidades de la acogida de un menor dependen de su edad. Si está en edad escolar, requiere de mayor esfuerzo para que la adaptación al curso que le corresponda por edad se haga de la manera más sencilla. Hay que atinar para que su incorporación sea lo menos traumática posible, en el sentido de las dificultades del idioma que deberá aprender, por ejemplo». Pero en general, añade, «los críos se adaptan fenomenal» a su nuevo lugar de residencia, con el apoyo adicional que se les brinda en todo el proceso desde las organizaciones sociales encargadas de la acogida. La situación sería diferente si se trata de la llegada de un menor no acompañado, porque la tutela recaería en la Diputación.

En el caso de los dos menores que ayer llegaron a Vitoria, y dado que el curso escolar está ya a punto de terminar, la ONG ha pensado que la mejor opción es esperar a septiembre y dedicar estas primeras semanas y el verano a una incorporación al entorno a través de actividades lúdicas como pueden ser las colonias de verano o talleres infantiles. El aprendizaje de la lengua es fundamental para desenvolverse, por eso las clases de castellano suelen arrancar lo antes posible, también para los adultos. Para facilitar la comunicación, en los equipos de acogida se ha incorporado la figura de un traductor, que desempeña un papel fundamental en la acogida.

Mañana, a Navarra

De momento, desde el Ministerio del Interior no ha confirmado las fechas de las nuevas llegadas de refugiados a Euskadi dentro del programa de reubicación, aunque dado el número de acogidas a las que se ha comprometido el Estado todo indica que se sumarán más grupos a los dos ya instalados en Donostia. Las ONGs que se ocupan de su acogida, Cruz Roja y CEAR Euskadi, tienen acondicionadas otras 35 plazas más.

La siguiente fecha confirmada desde el Ministerio es mañana cuando está prevista la llegada de otro grupo de 21 demandantes de asilo, también provenientes de Grecia. Catorce se alojarán en Navarra, cinco en Salamanca y dos en Madrid. Son en total nueve familias, compuestas por nueve hombres, seis mujeres y seis menores. Catorce son sirios y siete, iraquíes.

La lentitud en la respuesta de los estados en la acogida de refugiados, sin embargo, sigue siendo motivo de crítica de las organizaciones sociales o de voces como la del Ararteko. El número total de ciudadanos reubicados desde Grecia e Italia es de 1.500 frente al objetivo de 160.000 comprometido por la UE, apenas un 1%. Además, el número de refugiados reasentados un proceso diferente al de la reubicación desde terceros países es de 6.321 frente a los 72.000 pevistos.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)