Sánchez: «No debemos caer en el buenismo y hacerles creer que esto es el paraíso»
Ana María Sánchez, responsable del Área Social del Colegio Oficial de Psicólogos, Sánchez incide en que tenemos que «procurar que se integren lo antes posible porque ya son ciudadanos de esta comunidad»
Diario Vasco, , 27-05-2016La responsable del Área Social del Colegio Oficial de Psicólogos de Gipuzkoa, Ana María Sánchez, recuerda que a los refugiados que lleguen al territorio «los debemos tratar como a cualquier persona de nuestra comunidad porque ya son parte de ella. Por eso, tenemos que intentar enseñarles adónde vienen y no mostrárselo como si fuera el paraíso». Asimismo, señala que, aunque no tienen firmado ningún acuerdo con ninguna institución, «hemos estado trabajando en el colegio para que los psicólogos puedan actuar» si son requeridos.
– ¿Cuáles son los primeros pasos a dar con los refugiados que han llegado a Gipuzkoa?
– Según llegan, la primera actuación sería la de ofrecer un primer apoyo psicológico y hacer una valoración de cuál es su estado de salud. Es importante que las intervenciones sean culturalmente relevantes garantizando así que haya una figura de mediador cultural. Por ejemplo, nosotros como profesionales no podemos estar evaluando desde nuestro esquema cultural porque tienen otros valores y otra forma de entender la realidad, por lo que tenemos que adaptarnos a lo que tenemos y la figura del mediador es importante en esa labor. Aunque la prioridad es trabajar de manera coordinada para mejorar al máximo los recursos. No sería recomendable en ningún caso que los profesionales trabajen de modo satélite. Tenemos que velar sobre todo por la integración de estas personas e identificar sus necesidades.
llegada de los refugiados a gipuzkoa
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– En los primeros momentos hay que hacer un cribaje. Por ejemplo, es necesario saber qué tipo de personas vienen, si son menores, familias o están solos. Debemos valorar en qué estado llegan con un primer triaje psicológico para detectar si vienen en un estado saludable o no. Por otro lado, la mayoría de ellos van a estar con varios procesos de duelo, como son el tener que haber dejado su país, sus familias, encontrarse con muchas diferencias o que probablemente no hayan elegido este destino. Vamos a tener que trabajar todos estos duelos. Y por último puede haber personas, las menos, que ya venían con un problema de origen y habrá que chequearlas.
– ¿Qué importancia tiene la figura del mediador cultural?
– En este tipo de historias la figura del mediador cultural es fundamental porque son personas que están viviendo aquí y además conocen la cultura de origen. El del psicólogo va a ser un trabajo mano a mano con esta figura. Hay que contextualizarles enseñándoles cuál es la realidad de aquí y los recursos o dificultades que se van a encontrar en el camino. Es esencial ponerles en la realidad concreta desde el principio. Además, lo importante es proporcionarles ese apoyo social para evitar algún problema de salud.
– ¿En qué ámbitos centran sus actuaciones?
– Tenemos que hacer el trabajo de conocer quiénes son. En la medida en que vayamos conociendo a cualquier grupo los podemos integrar de manera más adecuada en nuestra casa, en la escuela o en la sociedad en general. Entonces, nuestra labor la debemos centrar sobre todo en actuaciones psicoeducativas y de contención emocional.
– ¿Cuánto tiempo puede durar el trabajo de los psicólogos?
– Depende. El momento de la llegada puede ser de unas dos horas o bastante más. Una pauta que les damos a los profesionales es que no se puede hacer ahí ninguna intervención con perspectiva de futuro. Puede que esa sea la única vez que vayas a ver a esa persona, porque luego ya veremos qué recursos hay a su disposición. En una segunda instancia, a esas personas que ya detectamos que necesitan un acompañamiento las trataremos de manera diferenciada. Ahí, encontramos cualquier grupo de riesgo como pueden ser los menores. Es muy importante que evaluemos a todos los niños, al igual que las mujeres. Con ellos debemos tener una mirada especial porque son los más vulnerables.
– ¿Se debe hacer un tratamiento diferenciado a mujeres o niños?
– Tenemos profesionales especializados en trabajar con infancia y con mujeres en situaciones de violencia o traumáticas. Hay que identificarlos como grupos de especial tratamiento para tener constancia de que están bien. Todo depende del tipo de población que llegue, si es una familia completa o no. El hecho de venir acompañado y que no haya perdido a ningún miembro de la familia en el camino es un factor de protección para ellos.
– Será muy diferente llegar solo o en compañía de la familia…
– Cuantos más factores les estén sumando refuerzo y apoyo más conservados van a estar. Uno de los factores que más ayuda en cualquier situación difícil es tener una red social familiar, por lo que también vamos a tener que fomentar redes sociales para los que vengan solos.
– Desde el punto de vista de un ciudadano de a pie, ¿cómo debemos tratar a los refugiados?
– Esto tiene que ser un proyecto que desde aquí estemos apoyando y entendiendo lo que están pasando pero siempre sin caer en el buenismo. Son personas que ahora pertenecen a esta comunidad y las tenemos que tratar como a cualquier otra. Tienen un problema como el que podíamos sufrir cualquiera y tenemos que entender que ya son ciudadanos de aquí.
– Que cuenten sus historias, ¿alivia el problema que están viviendo?
– Debemos valorar qué es lo que han pasado y escucharles; es muy importante escuchar y comprender su historia. Sobre todo hay que hacerles entender que ellos no tienen ningún problema, que el problema es la situación que les ha tocado vivir. Enseñándoles les ayudaremos hasta donde podamos, porque esto no es el paraíso, y debemos procurar que se integren lo antes posible. Como comunidad también tenemos que ser capaces de no mirarles desde la complacencia.
– ¿Se debe poner en valor el esfuerzo que han hecho?
– Debemos tener en cuenta que cuando una persona toma la decisión de salir de su país es porque allí se encontraba ante lo imposible. Cuando llegan aquí tenemos la oportunidad de demostrarles el valor que tiene lo que han hecho para salir de una situación difícil. Hay que explicarles que es normal estar mal, que lo que está pasando son situaciones que viviría cualquier persona. También se les debe decir que tienen mucha fuerza, porque de lo contrario no hubieran llegado hasta aquí.
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