Cruz Roja creará un equipo de apoyo para facilitar la integración de los 8 refugiados
La entidad, que trabaja ya con cinco voluntarios, quiere incorporar psicólogos, abogados, traductores o docentes
El Correo, , 27-05-2016Aunque todavía no hay una fecha cerrada para la llegada a Miranda de refugiados, y tampoco está definido ni su país de origen o su edad, Cruz Roja sigue con todos aquellos preparativos que puedan hacer más fácil la acogida de las 8 personas a las que espera recibir. Y para tratar de hacer más llevadero el proceso de adaptación, la entidad quiere formar un equipo de apoyo que pueda atender todas las necesidades que se presenten. De momento, cuenta con cinco voluntarios de la Asamblea Local, «dispuestos, motivados y formados», que centrarán su trabajo en los recién llegados que «creemos que estarán aquí en los próximos días».
Un grupo que les gustaría poder ampliar con diferentes perfiles. «Sería interesante poder contar con personas que puedan impartir clases de español, además de con algún psicólogo, abogados o traductores de árabe y español», explicó Marta Bernal, responsable del programa de acogida. Se apuesta por tener opciones para cubrir todas la necesidades que puedan plantear las 8 personas que llegarán a Miranda, aunque, a priori, no resulte sencillo hacerlo al no conocer los perfiles que van a tener.
Lo que sí tienen claro es que todos van a necesitar ayuda para realizar gestiones básicas, aprender a moverse por Miranda, saber dónde ir a comprar. «Se trata de tener empatía y respeto, que es lo que a todos nos gustaría recibir. Debemos ponernos en su lugar, llegando a un sitio en el que no hablamos el idioma y diferente culturalmente. A todos nos encantaría contar con alguien que nos echara una mano», valoró.
Clases de español
Luego en función de la edad habrá que ver si todos se pueden integrar en las clases de español para extranjeros que ya se realizan en Cruz Roja, si sería necesario contar con algún apoyo más o crear un grupo específico y diferenciado para menores, en el caso de que llegaran. Hay que tener en cuenta que, en el caso de recibir niños, su llegada coincidiría con el final de curso, por lo que, en principio, no se optaría por escolarizarles de manera inmediata. Eso se dejaría para el inicio de las clases ya en septiembre. Pero no se esperaría tanto para que comenzarán a aprender el idioma.
El tiempo es un factor muy importante. Todo está fijado y cerrado por el Ministerio de Interior, con tablas, plazos, ayudas y fases. La primera, la de acogida está previsto que dure seis meses, aunque prorrogables, en los que van a tener cubiertas todas sus necesidades de vivienda, alimentación, ropa, atención sanitaria, farmacia o clases de español. También dispondrán de una pequeña ayuda económica, dinero de bolsillo. «Todas las asignaciones vienen fijadas desde Madrid», explicó.
Después vendrá una segunda etapa, en la de integración, en la que ya dispondrían de permiso de trabajo. «Se trata de favorecer su autonomía en el menor tiempo posible y trabajar en la búsqueda de empleo y de vivienda de alquiler». En la provincia de Burgos, en principio, Cruz Roja solo dispone del piso de Miranda y ese es el recurso que se ha ofrecido al Ministerio. «Estamos haciendo todos los esfuerzos para intentar contar con más plazas», concluyó.
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