ASÍ ES EL NEGOCIO DE LAS MAFIAS CON LOS SIRIOS EN LA FRONTERA DE MELILLA
Los huidos de la guerra y del Estado Islámico se ven obligados en Marruecos a pagar a los ‘pasadores’ en torno a 1.000 euros por persona para entrar en España con documentación falsa, disfrazados de marroquíes u ocultos en vehículos. Familias enteras con niños pequeños son separadas. En vísperas del inicio de la acogida de 586 refugiados sirios, los jesuitas hacen pública una investigación que desvela que en el paso fronterizo melillense se produce «una vulneración de los Derechos Humanos».
El Mundo, , 24-05-2016España empezará hoy a acoger a los 586 refugiados sirios llegados a Grecia, Italia, Turquía y el Líbano. Pero hay otros ciudadanos de la misma nacionalidad cuya situación es igualmente difícil. Se han recorrido miles de kilómetros e intentan alcanzar Europa por la Ruta del Oeste, aguardando en Nador (Marruecos) para cruzar a España. Como las Fuerzas Auxiliares Marroquíes no les dejan acceder a la frontera española, se ven obligados a pagar a las mafias para entrar de forma irregular en nuestro país, escondidos en coches o disfrazados de marroquíes. Los pasadores les cobran unos 1.000 euros por adulto y entre 400 y 700 euros por niño.
Es el caso de Issa, de 30 años, que tuvo que desembolsar 1.300 euros a los pasadores para entrar en España. Salió de Siria hace dos años y medio, buscando protección internacional frente a la guerra. Entre Turquía, el Líbano, Argelia y Marruecos gastó más de 26.000 euros.
Amal, también siria y madre de tres hijos cuyo marido se encuentra en el Líbano, tuvo que pagar 400 euros por persona para atravesar la frontera entre Argelia y Marruecos, y un total de 4.400 euros para cruzar hasta Melilla con sus pequeños.
Si las familias son más numerosas, la suma puede ascender hasta 13.000 euros, como le ocurrió a la familia de Aamer, originaria de Homs. Eran 15 personas, contando con su mujer, sus hijos, sus hermanos y sus sobrinos. Venían de cruzar el Líbano, Egipto, Argelia y Marruecos. Por lo que cuentan, la frontera de Melilla «es la peor de todas».
Los jesuitas denuncian que, a pesar de que hay cuatro pasos fronterizos para entrar en Melilla y en uno de ellos el Ministerio del Interior ha habilitado dos oficinas de asilo, «todo parece indicar que hay un acuerdo de colaboración entre España y Marruecos para controlar el acceso a España». El país vecino se convierte, de este modo, en un gendarme que impide el paso tanto a los subsaharianos como a los sirios.
«Quienes quieren acceder a Melilla tienen que acudir a las redes de pasadores y de mafias que, previo pago, facilitan el cruce. Muy pocas personas logran cruzar la frontera sin pagar», señala la investigación Sin protección en la frontera. Derechos Humanos en la frontera sur: entre Nador y Melilla que hicieron pública ayer en el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas y el Servicio Jesuita a Migrantes. El trabajo lo realizó sobre el terreno, entre septiembre y diciembre de 2015, un equipo de investigadores de la Universidad de Comillas y jesuitas conocedores de las fronteras, conviviendo día a día con sirios y subsaharianos.
HOTELES DE PASO
El informe describe al detalle las dificultades por las que pasan unos y otros desde que aguardan en Marruecos hasta que entran en España por Melilla. Los subsaharianos tienen que saltar la valla porque no tienen dinero para pagar a los pasadores. Antes malviven en el monte Gurugú o en sus inmediaciones, donde las mujeres son prostituidas y violadas. Los sirios suelen alojarse en hoteles baratos de Nador y luego cruzan la frontera a pie o en coche disfrazados de marroquíes.
En ambos casos, dicen los jesuitas, se produce una «vulneración de Derechos Humanos».
¿Cuántos sirios se encuentran en esta situación? El informe habla de que, en diciembre del año pasado, cuando terminó la investigación, había aproximadamente 1.000 personas sirias en Nador intentando acceder al puesto fronterizo de Melilla.
Llegan cansados, azotados por las penalidades después de meses de viaje. De Siria se desplazan al Líbano o a Turquía y, de allí, a Argelia. Un autobús o un tren les deja en la frontera argelino-marroquí, por la que, pese a estar cerrada, acceden tras pagar a las mafias. Desde allí son trasladados en taxi colectivo o autobús a Nador, donde acuden a hoteles de paso por los que desembolsan 10 euros la noche por una habitación cochambrosa en la que se hacinan familias enteras.
¿Por qué no piden asilo en el Consulado de España en Nador? Porque el Gobierno español no se lo permite, según los jesuitas. Se da la circunstancia de que «las autoridades marroquíes tampoco les dejan salir del país al considerarlos inmigrantes irregulares», pero tampoco les ofrecen una protección efectiva en el caso de que quieran solicitarla.
Así que no les queda más remedio que ponerse de nuevo en manos de las mafias. «Traté de pasar a Melilla andando por el puesto fronterizo de Farjana, pero la Policía española me empujó hacia Marruecos. Lo intenté entonces por la zona de los coches. Finalmente pasé corriendo. Antes lo había intentado por Beni-Enzar, tanto con pasaporte marroquí como con pasaporte sirio. Ahí fue Marruecos quien no me dejó salir», recuerda Issa.
DISFRAZADOS
Las mafias ofrecen a los sirios dos métodos para pasar: a pie o en vehículos. Las pateras y el salto de la valla se quedan para los subsaharianos.
Los sirios compran documentación falsa, marroquí o española, para aprovechar las facilidades de cruce a residentes de Melilla y Nador. Visten como las personas de origen marroquí. En ocasiones, los niños cruzan de la mano de una persona marroquí que simula ser su progenitor. «La documentación cuesta unos 1.000 euros por adulto y entre 400 y 700 por niño». Los precios varían en función «de la demanda y de las dificultades coyunturales de acceso» que existan en la frontera.
El informe señala que «los sirios, en su mayoría, pagan para poder salir de Marruecos y, a continuación, acceden al puesto fronterizo español, ya con su pasaporte real, y solicitan asilo. Algunos pagan más y entran con su pasaporte marroquí porque desean evitar formalizar una solicitud de asilo en España en la creencia –errónea– de que eso facilitará que puedan tramitar su solicitud de asilo en otros países europeos a los que desean trasladarse».
Otro de los métodos es el de esconderse en un coche, y sobre todo se usa con niños sirios. En estas ocasiones, los pasadores mandan a los menores que simulen estar dormidos o sencillamente les esconden. Habitualmente quedan con las familias de los críos al otro lado, en un puente cercano al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (Ceti) de Melilla.
NIÑOS SOLOS
«Pero también ocurre que, al llegar a Melilla, las mafias dejan abandonados a los niños», denuncia Cristina Manzanedo, responsable del Departamento Jurídico de la ONG jesuita Pueblos Unidos y una de las responsables de este informe.
«A las mafias les es más fácil pasarlos por separado: las mujeres van por un lado disfrazadas de trabajadoras marroquíes y por otro lado un niño va con una pasadora marroquí en un coche. Familias enteras son separadas», recalca Manzanedo.
Cuenta Salim: «Primero pasó mi mujer andando y solicitó asilo en el puesto fronterizo. A los dos días entraron mis hijos en coche durante el día, los escondieron en el maletero y pidieron asilo en el Ceti. Pagué 1.000 euros. Yo pasé el último a los pocos días. A mí también me escondieron en un coche para entrar y me dejaron en el puente del Ceti. Eran las 1.00 horas de la noche».
El trabajo denuncia que las familias son separadas al cruzar la frontera. Pero, además, antes tampoco se les permitía estar juntas una vez que llegaban a Melilla: como los niños cruzaban con los pasadores, lo habitual era que la Administración separara a padres e hijos en centros distintos durante dos o tres meses, mientras las pruebas del ADN acreditaban la filiación.
Esto fue así hasta el pasado noviembre, cuando las ONG y el Defensor del Pueblo instaron a las autoridades españolas a cambiar de procedimiento. Ahora se les permite estar juntos de forma cautelar en el Ceti, mientras se conocen los resultados del ADN.
El padre jesuita Josep Buades, que ha participado en la investigación, denuncia situaciones de «violencia», de «violaciones de Derechos Humanos» y de «falta de protección efectiva de una serie de derechos».
¿Hasta que punto el Gobierno español es responsable? Los jesuitas sostienen que hay un pacto secreto de «cooperación policial» entre España y Marruecos que, aseguran, «está cruzando algunas líneas rojas». Por este supuesto acuerdo, España «externaliza la primera criba del asilo», dejando a Marruecos «el trabajo sucio».
«Las mafias son el resultado de la falta de vías legales de acceso a España», resume Manzanedo. Se produce, así, la paradoja, de que 586 sirios venidos de muy lejos comenzarán a ser acogidos en breve en nuestro país, mientras sus compatriotas ven cómo se les «niega el acceso» en la mismísima frontera española.
LOS PROBLEMAS DEL CETI BLOQUEO AL aSILO 14.600 Las solicitudes de protección internacional en España se han casi triplicado, de las 5.460 de 2014 a las 14.600 de 2015. 3.240 De los 14.600 expedientes, sólo se resolvieron 3.240 en 2015, una cifra inferior a los 3.620 del año anterior. «¿De verdad sólo tenemos capacidad para resolver 3.240 expedientes en un año?», se preguntan los jesuitas. 1.020 De los 3.240 expedientes resueltos, sólo el 31% (1.020) fueron favorables, mientras que el 69% (2.220) se denegaron. «La tasa de denegación está muy por encima de la media europea». hoy llegan 20 de los 586
Cuando los sirios llegan a suelo español, tienen la posibilidad de pedir asilo. Si no lo hacen, se convierten en personas en tránsito (’obur’), a la espera de poder desplazarse hasta otros países europeos. En cualquiera de las dos circunstancias, acceden al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (Ceti), un centro donde están voluntariamente mientras son trasladados a la Península.
El problema es que el Ceti, que depende del Ministerio de Empleo, «no es un lugar adecuado para la acogida en base a la normativa española y comunitaria», asegura el informe de la Universidad de Comillas, que sostiene que «carece de una regulación completa»: «Sólo hay un folleto con normas básicas de convivencia, sin rango normativo». El trabajo denuncia también la «ausencia de un sistema de quejas y de un procedimiento sancionador»; carencias en la atención médica y psicológica (no hay pediatra); «dificultades de acceso a información y orientación jurídica»; «hacinamiento», «cucarachas»….
Fuentes del Ministerio de Empleo admiten que el Ceti «ha pasado por una época de saturación», pero aseguran que «esta situación se ha superado ya y está por debajo de su capacidad». Recalcan que «hay protocolos de atención y de acogida», que los inquilinos «tienen coberturas sanitarias completas y cubiertas» y que «se hacen controles sanitarios con las máximas garantías». «Nunca nadie se ha quejado de que sea un sitio insalubre», indican.
España se comprometió inicialmente a acoger a 16.000 refugiados. A finales del año pasado llegaron 18. Y hoy recibiremos a 20 de los 150 sirios que deben llegar de Grecia, según explicó ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
Cataluña acogerá a 10 de estos 20 refugiados. Seis son adultos (tres hombres y tres mujeres) y cuatro son niños, informaron a Efe fuentes de la Generalitat.
A este grupo de 20 le seguirán 44 el lunes día 30 y otros 19 el miércoles 1 de junio. El resto, hasta el total de 150 refugiados procedentes de Grecia, llegará antes de que acabe junio, según informa Europa Press.
Al margen de estas 150 personas, está previsto que lleguen a España 32 de los 50 refugiados procedentes de Italia. Los 18 restantes ya fueron reubicados en diciembre en un primer proyecto piloto.
Además, el Ministerio del Interior recuerda que está gestionando con el Acnur desde el mes de marzo el reasentamiento de 386 refugiados: 285 de el Líbano y 101 desde Turquía.
En total será 586 los refugiados que llegarán a España, que está preparada para su «acogida e integración» según el ministro. Interior recalca que España es el cuarto país europeo que reubica mayor número de refugiados procedentes de Grecia e Italia, dentro del programa comunitario de reubicación creado para hacer frente a las consecuencias humanitarias de la guerra de Siria.
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