Los Verdes frenan a la ultraderecha de Austria por solo seis décimas

El voto por correo deshace el empate de las presidenciales celebradas el domingo a favor del ecologista Alexander van der Bellen

Diario Sur, JUAN CARLOS BARRENA, 24-05-2016

Austria tendrá finalmente un presidente proeuropeo, antinacionalista y progresista. Tras una noche de suspense y casi 24 horas después del cierre de los colegios electorales, el ministro austríaco del Interior, Wolfgang Sobotka, proclamó a primera hora de la tarde de ayer al profesor emérito de Economía y antiguo líder de Los Verdes Alexander van der Bellen nuevo máximo mandatario de la república alpina. El veterano político, de 72 años, consiguió imponerse en la segunda vuelta de los comicios presidenciales a su rival del ultranacionalista Partido Liberal Austríaco (FPOE) Norbert Hofer, que había partido como favorito tras ganar la primera vuelta con una amplia ventaja de votos. Al final la diferencia fue de tan solo 6 décimas y poco más de 31.000 sufragios. Van der Bellen obtuvo el 50,3% de los votos y Hofer el 49,7%. El recuento de las urnas el domingo ya estableció un resultado provisional igualmente ajustado, aunque con distinto vencedor. Hofer sumó el 51,9% de los votos y Van der Bellen el 48,1%. El primero aventajaba al segundo en 148.000 sufragios. Hubo que esperar a la apertura ayer de los casi 900.000 votos por correo, cerca del 14% del total, para conocer el desenlace de la votación. El sufragio postal devoró la ventaja del candidato ultranacionalista y decidió finalmente el triunfo del antiguo líder verde.

Hofer reconoció su derrota aun antes del anuncio oficial del resultado electoral. «Naturalmente hoy me siento triste. Me hubiese gustado cuidar de vosotros como presidente federal de nuestro maravilloso país», escribió el político de 45 años en tono paternal en un mensaje por Facebook, en el que anunciaba además que no tenía intención de hacer declaración alguna ante los medios. Pese a su fracaso electoral, Hofer subrayó que «la movilización para esta campaña electoral no se ha perdido, sino que se trata de una inversión para el futuro».

Menos deportivo se mostró el presidente del FPOE, Heinz Christian Strache, quien llegó a hablar veladamente de manipulación electoral y acusó a la televisión pública de ofrecer en la noche del domingo cifras provisionales falsas. El líder ultranacionalista vio conspiraciones en el recuento del voto por correo y advirtió antes de conocerse el resultado que un triunfo de Van der Bellen «iría totalmente en contra de la tendencia de voto» y estaría «en contradicción con todas las experiencias internacionales», según escribió también en Facebook. El secretario general del FPOE, Nobert Kickl, anunció que su formación se reservaba el derecho de impugnar el resultado.

Van der Bellen debe agradecer su victoria a la movilización de los electores que querían evitar a toda costa que su próximo máximo mandatario fuera un populista de derechas. Esa movilización hizo aumentar incluso la participación electoral en cuatro puntos frente a la primera vuelta hasta un 72,7%. Sin embargo, el viejo profesor, el noveno presidente de Austria desde la Segunda Guerra Mundial, afronta una severa tarea ante la polarización y división del país con motivo de estos comicios. En la misma noche electoral anunció que su primera misión sería «cerrar trincheras» y buscar el diálogo entre todas las fuerzas políticas. Sucesor del socialdemócrata Heinz Fischer, que cumple el máximo de dos mandatos como presidente federal, Van der Bellen tendrá complicado buscar el antídoto para el envenenado clima político en su país y para ganarse el respeto del FPOE, que pone en duda la legitimidad de la elección.

Con la mira en las legislativas

Pese a perder estos comicios, los ultranacionalistas del FPOE siguen en auge. Los sondeos de intención de voto los sitúan como primera fuerza del país con un 35% de sufragios potenciales. La popularidad de la actual gran coalición de gobierno de socialdemócratas (SPOE) y populares (OEVP) cae en picado desde hace años. Prueba de ello es que sus respectivos candidatos a la presidencia del Estado obtuvieron ridículos resultados en la primera vuelta y fueron eliminados. Asumir y aplicar políticas y exigencias de los populistas tampoco les ha servido hasta ahora. Basta ver el giro de la política austríaca en materia de refugiados. De apoyar a la canciller alemana, Angela Merkel, en su generosa acogida de peticionarios de asilo, Austria ha pasado a convertirse en una fortaleza inexpugnable tras el cierre de la ruta de los Balcanes. En el paso fronterizo con Italia de Brennero están levantando un nuevo Telón de Acero. Ese bandazo político y otras maniobras antieuropeas de corte populista acabaron costando el cargo a principios de mayo al hasta entonces canciller federal, el socialdemócrata Werner Faymann. Dimitió por la falta de apoyos en su partido, donde muchos veían vendidos sus principios.

Strache, Hofer y el FPOE apuntan ahora a las legislativas de 2018. Si socialdemócratas y conservadores no consiguen hasta entonces recuperar la confianza de los ciudadanos, hartos en muchos casos de que esas dos grandes formaciones se repartan cargos y prebendas desde hace décadas, será difícil impedir que los ultranacionalistas accedan al poder. Decisivo es el papel del nuevo canciller federal, el socialdemócrata Christian Kern, un experto en reflotar empresas en crisis y con muy pocas tablas políticas. Al asumir su cargo hace una semana criticó abiertamente la decadencia del SPOE y el OEVP y la necesidad de regenerar la política del país. Tiene dos años para conseguirlo y detener el alza populista.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)