Desde la Avenida de Tolosa

El beso

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por Adolfo Roldán, 23-05-2016

un beso en los labios entre dos jóvenes del mismo sexo desafió la manifestación que un millar de neonazis celebró el sábado en el barrio madrileño de Malasaña. La pareja protagonista del beso fueron David Fernandez y Gregor Eistert, que se encontraban sentados en una terraza, cogidos de la mano, en la plaza del 2 de Mayo. De pronto, hacia las 18.00 horas, se vieron sorprendidos por un grupo de manifestantes del colectivo de ultraderecha Hogar Social Madrid que coreaba vivas a Franco y eslogans como “españoles sí, refugiados no”. Una mujer de mediana edad, que encabezaba el colectivo, al fijarse en los dos jóvenes empezó a insultarles, llamándoles “maricones y sidosos”. Los dos jóvenes, como protesta por las increpaciones, empezaron a besarse y así permanecieron durante un rato. Los manifestantes, con evidentes signos de enojo, les rodearon y amenazaron violentamente con golpearles, enfrentándose a los ultraderechistas un grupo de vecinos del barrio. Ante el cariz que tomaba el incidente, los antidisturbios sacaron a empujones a los dos jóvenes implicados, ordenando a los neonazis que prosiguieran la marcha. La manifestación había sido autorizada por la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Dancausa, contra el criterio de la alcaldesa de la Villa, Manuela Carmena. Se trata de un movimiento ultra coordinado en diversos Estados europeos, donde también hubo manifestaciones como en Roma, Atenas y Bruselas. Parece inconcebible que algo tan bello como un beso, inmortalizado por artistas como los pintores Fragonard y Gustav Klint; el escultor Auguste Rodin, o el fotógrafo Víctor Jorgensen, entre otros muchos, pueda generar tanto odio. Hay un viejo axioma que sigue teniendo vigencia tanto en la política como en la sociedad actual. Dice así: “No puedes coger nada nuevo, si tienes las manos llenas de cosas viejas”. Es preciso e imprescindible revisar tus hábitos caducos, depurar tus falsas verdades, tus creencias insolidarias, tus sofismas, para poder revestirte de un espíritu nuevo, humano, abierto y solidario.

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