Cartas a la Dirección

¿Tiene Europa algo que celebrar?

Diario de noticias de Gipuzkoa, María Olga Santistesteban Otegui, 23-05-2016

Hay una fecha en el calendario para todos los que nos llamamos europeos que posiblemente nos haya pasado bastante desapercibida (excepto, claro, para los que viven, trabajan o desempeñan tareas parlamentarias en las sedes de las comunidades europeas). Ese día es el 9 de mayo, Día de Europa, que recuerda o conmemora la histórica declaración de Schuman por parte del ministro de Asuntos Exteriores Robert Schuman allá por el año 1950 y que sentó las bases o el embrión de lo que sería la futura UE (primero el mercado común). Los ideales que entonces se planteaban eran una Europa unida por la igualdad y la justicia y la solidaridad. 66 años después, ¿tenemos los europeos algo que celerar? Probablemente si monsieur Schuman levantara la cabeza diría, que no, que esta Europa no es la que soñó y planeó. Una Europa en una época convulsa, en la que su propia identidad está en constante duda, con crisis migratorias (tratados de vergüenza), crisis económicas (en las que se ha puesto en duda hasta la propia existencia de la moneda única), países que incluso se han o están planteando salirse del euro… Una Europa “vigilante” con aquellos que no cumplen sus dictados (la famosa “prima” el déficit tirano como pocos), por no hablar del cada día mayor auge de los extremismos de la creciente ola de xenofobia e intolerancias. Por mucho que se canten himnos, el de la alegría o se engalanen con banderas europeas las instituciones que nos dicen representar, poco nos queda ya de aquel lejano día en el que un soñador, un idealista, creyó en una verdadera Europa unida. Ojalá el próximo 9 de mayo de 2017 tengamos algo mejor que celebrar.

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