Canto por los refugiados

Canarias 7, David Ojeda , 19-05-2016

El encuentro entre parlamentarias canarias y africanas acabó en lágrimas. De emoción, especialmente cuando la soprano Barbara Hendricks cerró su intervención cantando tras relatar sus años de lucha por las mujeres en ACNUR, donde puso el acento en el drama de los refugiados que cruzan Europa.

Nací refugiada en mi propio país». Hendricks nació en Arkansas, en el interior de lo que se conoce como el cinturón bíblico. Era 1948, una hoja de calendario que no parece muy lejana pero en la que Estados Unidos era todavía un lugar donde blancos y negros vivían segregados.

La soprano arrancó un gancho imparable y culminó cantando el espiritual Sometimes I feel like a motherless child, mientras muchas de las personas que ocupaban la sala se secaban las lágrimas que caían por sus cachetes.

Hoy Hendricks recorre el mundo con la bandera de ACNUR. La lucha de Rosa Parks fue su inspiración; mujer y negra, un doble axioma negativo contra el que se rebela constantemente. Su lucha ha encontrado el reconocimiento universal, siendo galardonada con  un premio Príncipe de Asturias y con la Legión de Honor francesa.

Por eso  es una voz autorizada y a la que hay que escuchar cuando eleva la voz y endurece el discurso cuando habla del problema de los refugiados, una nueva crisis internacional en la que ve a la mujer como la principal víctima. «Nadie se va de su casa hasta que no se ve en la boca del tiburón», asegura.

La soprano norteamericana tiene claro que uno de los aspectos  prioritarios que demandan ayuda internacional es precisamente la de los refugiados. «La situación que nos preocupa por encima de todos es la de los gobiernos europeos, todos ellos firmantes del acuerdo de 1951. Todos están buscando la manera de evitar cumplir con sus obligaciones para tratar a los refugiados de guerra para no atenderlos. Nos preocupa la situación de muchas refugiadas, algunas de ellas viajan con sus hijos, sin sus padres y maridos; también tenemos casos de mujeres solteras que están aisladas y completamente expuestas a la violencia, a la agresión y a la violación», aseveró.

Para la activista es necesario atender burocráticamente a esas mujeres para que no queden expuestas. «Lo que pedimos principalmente para las refugiadas es una manera más segura de encontrar papeles fuera de sus países, que están en conflicto. Que tengan visados y no estén abocadas a los secuestradores y a las personas que se ofrecen a sacarles del país», indicó con convicción.

Hendricks defiende su responsabilidad social. Fue testigo de la lucha contra la segregación en su país, y sabe que el mensaje es muy importante en conseguir los objetivos trazados. Por eso se arroga en primera persona la necesidad de actuar como altavoz. «Todos los estados europeos tienen gobiernos democráticos, así que corresponde a sus ciudadanos presionar y obligarles a cumplir con la convención de 1951. Mi trabajo como embajadora de ACNUR es dar información a la opinión pública para que se mueva y haga que los políticos cumplan. La mayoría creemos que cualquier persona tiene que ser tratada bien y de forma justa», indicó en su intervención en Casa África.

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