20 años de cárcel para el jefe de la mafia georgiana

El Mundo, GERMÁN GONZÁLEZ ÁNGELES VÁZQUEZ BARCELONA MADRID, 19-05-2016

Los líderes de las organizaciones criminales gestadas en la antigua Unión Soviética reciben el nombre de ladrones de ley y tienen el control absoluto de bandas jerarquizadas dedicadas al tráfico de drogas y armas por toda Europa, pese a que cada grupo se instale en una zona. Es lo que ocurrió con Kakhaber Shushanashvili, que sobre 2008 se instaló en la zona de Levante y Cataluña para realizar actividades mafiosas, principalmente con miembros georgianos. La Audiencia Nacional lo condenó ayer a 20 años y 11 meses de cárcel por los delitos de blanqueo de capitales, conspiración para el asesinato, tentativa de estafa y tenencia ilícita de armas.

La sentencia también impone penas que van desde el año y medio a los siete años a 12 personas juzgadas por pertenecer o colaborar con este grupo mafioso, que fue desarticulado en la operación Java en 2010. El tribunal considera que la banda se dedicaba a atracos, extorsiones y falsificación de documentos y tarjetas de crédito en varios países europeos para conseguir dinero que colocaban en cajas comunes, denominadas obschack, y que les permitía atender las necesidades de la organización, hacer pagos a sus miembros o, incluso, hacer préstamos.

«Las entradas y salidas de partidas de estas cajas, siguiendo las órdenes del ladrón en ley que corresponda, se contabilizan en sus propios libros, que ocultan separados del dinero», indica la sentencia, que destaca que las organizaciones trasladan estos fondos de un país a otro, «en su mayor parte en metálico en forma clandestina y sólo en cantidades muy pequeñas a través de entidades oficiales», para «hacerlos aflorar a través de negocios de apariencia legal, que figuran a nombre de otras personas físicas o jurídicas», como empresas de paquetería.

El tribunal señala que ha impuesto las penas teniendo en cuenta la peligrosidad de estas organizaciones procedentes de países del Este, donde el control es «férreo, profundamente jerarquizado», y en las que se aplica «sin discusión su propio sistema de normas y su administración de los castigos». Destaca que Kakhaber Shushanasvili lideraba este grupo criminal, mayoritariamente formado por georgianos, que estaba vinculado a su hermano Lasha, que dirigía la organización desde Grecia. Precisamente, la Fiscalía Anticorrupción consideraba en su escrito de acusación que Shushanashvili tomó el testigo de la organización cuando Lasha fue condenado a 14 años de prisión en el país heleno.

Los magistrados absuelven a Shusanashvili de otra tentativa de asesinato, ya que el fiscal anticorrupción Fernando Bermejo retiró la acusación en el juicio tras considerar que deben ser las autoridades francesas quienes juzguen al condenado. En este sentido, la sentencia indica que los dos hermanos decidieron matar a un miembro de una facción rival afincado en Niza, por lo que dos sicarios viajaron de Grecia a Barcelona y de ahí a la localidad francesa, donde fueron detenidos por la policía. También se indica que Kakhaber constituyó una sociedad para explotar distintos negocios de limpieza y lavado de vehículos, así como una sociedad de paquetería, con la ayuda de un español, condenado a cinco años por blanqueo de capitales. El tribunal absolvió a tres personas que fueron juzgadas.

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