El auge de la ultraderecha se lleva por delante al canciller de Austria

Crisis de Gobierno tras la renuncia del líder socialdemócrata a todos sus cargos

La Voz de Galicia, PATRICIA BAELOBerlín / E. La Voz, 10-05-2016

La presión, pero sobre todo el avance de la ultraderecha, ha podido con el canciller de Austria, Werner Faymann, que anunció ayer su dimisión, tanto al frente del Gobierno como del Partido Socialdemócrata (SPÖ). La doble retirada de Faymann, en parte fruto de una revolución tácita en el seno de su formación, se produce dos semanas después de la debacle que cosechó el bipartidismo en la primera ronda de las elecciones presidenciales, en la que se impuso el candidato del ultranacionalista y xenófobo FPÖ Norbert Hofer, con el 35 % de los votos. La renuncia abre ahora un capítulo de incertidumbre en el país alpino, gobernado desde 1945 por conservadores o socialistas.

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El futuro presidente de Austria se decidirá en la segunda vuelta, que será el 22 de mayo, y en la que Hofer parte como favorito con el ecologista Alexander Van der Bellen como único rival. Con todo, el nuevo canciller interino, el conservador y ministro de Economía Reinhold Mitterlehner, ya descartó la posibilidad de anticipar las elecciones generales previstas para el 2018.

«Este país necesita un canciller cuyo partido lo apoye por completo. Quien no tenga este respaldo no puede hacer este trabajo», explicó Faymann tras reunirse con los dirigentes regionales del SPÖ, al frente del cual ha gobernado el país desde diciembre del 2008, junto a los conservadores del Partido Popular (ÖVP).

Una coalición que lleva meses cayendo en picado en los sondeos, especialmente desde la llegada en el 2015 de unos 90.000 refugiados a Austria, país de apenas 8,5 millones de habitantes, y el populista de derechas Partido de la Libertad (FPÖ) se consolidara como la principal fuerza política, tras capitalizar el rechazo hacia los inmigrantes. Una tendencia que quedó de manifiesto en la primera vuelta de las presidenciales, donde los dos grandes partidos se quedaron fuera, tras lograr apenas el 11 % de los votos.

No se trata de quien tiene la mayoría en el partido, sino de quien es capaz de afrontar «los grandes desafíos en estos tiempos difíciles», argumentó el líder de 56 años, haciendo referencia a las voces de algunos de sus correligionarios que comenzaron entonces a pedir su cabeza.

Cambio en la política migratoria
Ante el auge sin precedentes del ultranacionalismo, Faymann apostó por dar un giro radical en política migratoria. Y en solo unos meses, Austria pasó de la política de puertas abiertas a fijar un límite de solicitudes de asilo, e incluso a plantearse el levantamiento de una valla en la frontera con Italia. Un viraje que, además de ser muy criticado por la comunidad internacional, también generó recelos en el seno del SPÖ. Mientras un ala del partido exigía el regreso de Faymann a sus orígenes más izquierdistas, como cuando el socialista de carrera suprimió las tasas universitarias, otra reclamaba un acercamiento a la ultraderecha. «Habría sido irresponsable no adoptar medidas propias», declaró el político, al que también le ha pasado factura el deterioro de la economía en los últimos meses.

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