6 navarros reparten sonrisas entre los refugiados de Calais y Dunkerque
Los voluntarios y voluntarias trabajaron en la cocina, reparto de ropa y comida para más de tres mil personas
Diario de Noticias, , 09-05-2016pamplona – Juan Pedro Higuero, vestido con un chaleco amarillo de AHNA, recorre las calles de la Jungla de Calais con seguridad. Las conoce bien, no hace mucho desde que pasó un mes compartiendo historias y miserias con los refugiados. “¡Basil, amigo!”, exclama Juanpe y avanza con los brazos abiertos y una sonrisa hacia un sirio que lo recibe con idéntica emoción. “Nos conocimos la otra vez que vine”, explica Juanpe a los seis navarros que lo acompañan en esta nueva expedición para llevar ayuda humanitaria. “He visto más desesperación que la última vez que vine. Las personas que conocí hace 3 meses me decían que estaban hartos y cansados. Además, esta vez los he visto desmejorados físicamente por las condiciones”, comenta este alsasuarra de 51 años, contento al preguntar por algunas personas y descubrir que habían logrado su objetivo de cruzar a Inglaterra para luchar por una vida libre.
“Calais es la peor situación que me he encontrado. En el Salvador he visto mucha pobreza, pero la gente estaba alegre. Aquí la gente está rabiosa, enfadados por no poder ir a donde quieren”, explica Marisol García, una cascantina de 65 años con una gran experiencia como cooperante a sus espaldas. Marisol camina al lado de Juanpe y también luce el chaleco amarillo de AHNA. “Hoy hemos estado hablando con una familia en la que el padre había pensado marcharse a Inglaterra y dejar a su mujer y dos hijos en la Jungla y luego volver a por ellos, pero al final decidieron ir juntos. Si mueren prefieren hacerlo juntos”, explica Marisol mientras avanza por las sucias calles de la Jungla en dirección al centro Jules Ferry, donde van a repartir más de 2.200 desayunos.
Detrás de ellos van Sergio Campos y Alberto Ferrer, ambos vecinos de Corella de 22 y 23 años, y Mertxe Antona, de 60 de Burlada. “Es penoso e impactante la forma de vida que llevan estas personas y cómo los tienen allí, la policía los trata como si fueran animales”, comenta Sergio, que junto con Alberto organizó una recogida de ropa en su pueblo. “Yo venía con una idea preconcebida, pero me sigue impactando cómo los gobiernos hacen caso omiso de estas personas e incluso no quieren hacer ver que hay un problema. Es cómo si las hubieran dejado ahí tiradas; para que sobrevivan, esto no es ni vivir. Parece que las personas no valen, no buscan cómo ayudarlas sino controlarlas”, denuncia Alberto, indignado. “Hay mucha hipocresía en los gobiernos europeos. Por un lado nos sacan imágenes de cómo están los refugiados en Europa y por otra parte, no se está haciendo nada. Están dejando que las ONG o la gente voluntaria vengamos aquí. Somos un parche”, concuerda Mertxe Antona, una barañaindarra de 60 años.
El grupo navarro ya ha llegado al centro, es hora de trabajar y cada uno va a ocupar el lugar que le han asignado. No es la primera vez que lo hacen. “Aquí vemos muchas caras de tristeza. Cuando estuvimos repartiendo ropa en el campamento de Dunkerque, gestionado por la ONG Utopía56, nos aconsejaron que no les preguntásemos por sus historias y que, si ellas las contaban, solo escuchásemos”, explica Mertxe mientras reparte mermeladas. “Que elijan ellos la que prefieran… Hay que cuidar estos detalles”, apunta. A su izquierda, repartiendo zumos está Jesús Denia, presidente de AHNA. “En el campo de refugiados de Dunkerque las gente vive más o menos bien, entre comillas, pero en la Jungla, sobreviven de manera infrahumana y necesitan más ayuda”, destaca. “Esta gente huye de una situación de miseria y ausencia de derechos humanos. La UE y EEUU, con las guerras de Iraq, Libia y Siria, han provocado un éxodo de imigración totalmente injusto e insolidario”, denuncia el presidente de AHNA. – Andrea Apezteguía/Sara Huarte
El Post – it
Nuevos proyectos. Desde la asociación Ayuda Humanitaria Navarra en Acción, AHNA, aseguran que su ayuda no finalizará tras este viaje al campo de refugiados de Calais ya que tienen previstas otras iniciativas futuras. De este modo, el siguiente destino de AHNA serán los campos de refugiados de Grecia, como el de Idomeni. La agrupación también procederá al envío de ayuda navarra a Ecuador a través de la coordinación de asociaciones ecuatorianas de la Comunidad Foral.
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