En la ‘patria chica’ del alcalde de Londres

Tooting, el barrio donde creció Sadiq Khan, recuerda al hijo ‘pródigo

El Mundo, Testigo directo. Carlos Fresneda, 08-05-2016

La vida sigue igual en Tooting, la patria
chica de Sadiq Khan. El barrio multiétnico
del profundo sur de Londres hizo un alto
el viernes para celebrar la elección como
alcalde de su hijo pródigo. Pero aquí no se
estilan las celebraciones con champán, ni
con pintas de cerveza. La gente está demasiado
ocupada, sobre todo si es sábado y
día de mercado… «Yo no fui a votar porque
no tuve una hora libre en todo el día, pero
sabía que iba a salir Sadiq», afirma con
una gentil sonrisa Kafele Gwaza, 53 años,
natural de Malawi y al frente de una curiosa
tienda vintage donde vende por igual
pamelas que hiyabs.
«Por aquí viene sobre todo su esposa,
Saadiya, y sus dos hijas. A veces
se paran y compran algo. Les
gusta mucho rebuscar». Quien más
quien menos tiene en el mercado
de Tooting una anécdota o un recuerdo
de Sadiq Khan, que nació
muy cerca de aquí, en el hospital
de St. George, y vivió con su familia
en Broadwater Road. La somalí
Niya Zardari, que regenta una tienda
de bisutería dentro del mercado,
recuerda aún el día en que se paró
a comprarle un colgante a su mujer…
«Hacen una buena pareja. Él
es un hombre muy normal, no parece
siquiera un político. Podría ser
inglés o podría ser paquistaní.
nte es que la gente no se
para a juzgarle por su religión o
por el color de su piel. Y creo que
eso es algo que no pasaba antes».
La High Street de Tooting es el
escaparate de este Londres mutante
que se extiende al sur del Támesis.
Al norte queda Brixton, el barrio
de David Bowie, y a tiro de piedra
queda la hierba prohibida de
Wimbledon. La población india,
que en tiempos lo llenaba todo de
saris y parathas, dejó paso a las sucesivas
oleadas de paquistaníes y
somalíes, de filipinos y kenianos.
Los musulmanes son hoy por
hoy el 20% de la población de Tooting,
que presume de ser un modelo
de integración frente a los barrios
más o menos segregados de
ciudades como Birmingham. Con
sus carencias y sus colores, Tooting
es un cóctel internacional donde
siguen cabiendo los irlandes, los
jamaicanos, los polacos y, por supuesto,
los británicos, apostando
por el Leicester en Ladbrokes o
comprando congelados en Iceland.
«Aquí estamos todos mezclados
y rara vez hay tensiones entre nosotros
», asegura Zain Shah, 23
años, hijo de inmigrantes paquistaníes
como Sadiq Khan. «Yo le he
votado y lo digo con orgullo. Me ha
dolido todo lo que han dicho sobre
él, porque nosotros lo conocemos,
y sabemos de qué madera está hecho.
Es un musulmán moderado,
gente de paz. La ciudad está con él,
sin distinción de credos ni razas, y
eso es lo importante».
El imán Zahir Hussain, de la
mezquita al-Muzzammil, donde
Khan se une ocasionalmente a la
plegaria de los viernes, celebra
también su elección como «algo
fantástico para nuestra comunidad
y para la ciudad». Aún no se han
visto desde que fue elegido, pero si
estuviera en su mano, el imán le daría
dos consejos: «Sé humilde y respetuoso
como hasta ahora e intenta
representar a todos por igual».
En sus primeras palabras como
alcalde, Sadiq Khan hinchó pecho
y mostró su gratitud y su orgullo
por Londres, «por haber elegido la
esperanza antes que el miedo, la
unidad antes que la división».
Khan incitó a sus vecinos a dejar
atrás la acritud sembrada por los
conservadores, aunque reconoció
que no será fácil… «Muchos padres,
tíos y tías de nuestra comunidad
me han dicho que se lo pensarán
dos veces antes de animar a
sus hijos a que se lancen a la política
y se vean expuestos a ataques
verbales como los que he sufrido
yo estos meses».
«Pero espero que el resultado sirva
al final para animar a la gente joven
a dar el salto a la política, ya sean
musulmanes británicos o de
cualquier otra minoría», dijo Khan.
«Lo ocurrido demuestra la decencia
de los londinenses, que han decidido
por sí mismos a pesar de todo».

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