De heroína del pueblo a estandarte ultra

Derecha e izquierda batallan para ‘arrebatarle’ a Juana de Arco al Frente Nacional francés

El Mundo, MARÍA D. VALDERRAMA PARÍS, 09-05-2016

El ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, fue ayer el invitado de honor a las fiestas de Orléans, que conmemoran la liberación de la ciudad de manos de los ingleses en 1429 gracias a Juana de Arco. La invitación venía directamente del alcalde de la capital de la región de Centro-Valle del Loira, Olivier Carré, de Los Republicanos (LR), y ha servido para retomar el eterno debate en Francia sobre la figura de Juana de Arco como emblema nacional, a pesar de su uso en las últimas décadas por el Frente Nacional.

Carré considera que Macron, que acaba de lanzar un partido político «ni de izquierdas ni de derechas» bautizado ¡En Marcha!, «pertenece a una nueva generación». «Me interesa su forma de ver las cosas», dijo el alcalde en los micrófonos de Europe 1. «Aunque no se sabe mucho, Emmanuel Macron ha estudiado filosofía y ha trabajado la cuestión de la memoria histórica. Es interesante destacar esto ahora que Juana de Arco ha sido secuestrada por la fiesta del Primero de Mayo», señaló en referencia a la celebración que cada año organiza el FN en homenaje a la heroína nacional, la fiesta más importante para los ultraderechistas.

Los allegados del ministro también coinciden en que su intención es la de «retomar el discurso republicano frente a la extrema derecha que se ha apropiado de la imagen de Juana de Arco», pero lo cierto es que la Pucelle d’Orléans, como también se la conoce en Francia, lleva siendo disputada por la izquierda y la derecha desde principios del siglo pasado.

La tradición frontista viene de 1982, cuando Jean Marie-Le Pen aseguró en una entrevista que Juana de Arco era su personaje histórico favorito, coincidiendo con el por aquel entonces presidente de la República, el socialista François Mitterrand. Tres años más tarde, Le Pen la convirtió en la figura de referencia para la ultraderecha celebrando por primera vez, el 12 de mayo de 1985, un homenaje a su figura. La derecha francesa siempre ha defendido la imagen de la «madre de la patria francesa» como un símbolo de «lucha contra la invasión extranjera» mientras que para la izquierda, su calidad de mujer del pueblo resultaba también apropiada. La imagen de la joven –quemada viva en la hoguera por los ingleses en Rouen en 1431 por dirigir al ejército francés en la expulsión de los ingleses con sólo con 17 años– había quedado ligeramente repudiada dada la vinculación a la extrema derecha.

A finales de los noventa, otra socialista de renombre, Ségolène Royal, elogiaba el nombre de la heroína nacional como símbolo feminista también en las fiestas locales de Orléans. «En un mundo confiscado por hombres, cometiste un triple sacrilegio: ser una mujer estratega, una mujer de guerra y una mujer de Dios», decía Royal, que actualmente ocupa el cargo de ministra de Ecología. Al margen de la izquierda, también Nicolas Sarkozy participó en la batalla por erigir a la joven como símbolo republicano, acudiendo en 2012 a Domremy para celebrar el 600 aniversario de su nacimiento como «símbolo de nuestra unidad».

En una posible carrera hacia el Elíseo, al joven ministro Macron, duro competidor de François Hollande, le vendría bien escudarse en esta imagen de Juana de Arco como una mujer justa, ni de izquierdas ni de derechas.

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