interés humano
“Soy superviviente de trata de blancas”
Marcela llegó hace 12 años y fue obligada a ejercer la prostitución
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 01-05-2016madrid – Marcela llegó a España hace doce años y durante su primer año fue obligada a ejercer la prostitución. Tardó tres años en recuperarse, pero lo consiguió. Ahora trabaja con otras mujeres víctimas de trata de personas dándoles apoyo psicológico y médico, información y ayudándoles a dar el paso para denunciar.
Marcela no es el nombre real de esta mujer que se define como “superviviente de la trata”. “En 2004 cuando yo llegué, no se hablaba de trata de personas, no existían las leyes que hay ahora”, recuerda Marcela en declaraciones a Efe.
La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp) la acogió en uno de sus pisos de protección que tiene repartidos por toda España, le dio clases de español y la formó en asistencia sociosanitaria para que pudiese conseguir un empleo cuidando a una señora mayor. Pero, transcurridos tres años en este trabajo, el Estado intentó expulsarla del país. Con las leyes de entonces no era una víctima de trata, era una inmigrante ilegal.
Marcela, que agradece a Apramp el esfuerzo que hizo para que ella se quedara, ha señalado que tras conseguir quedarse en España decidió comenzar a trabajar en la unidad móvil de Apramp, una furgoneta que da apoyo, material sanitario e información, durante las 24 horas del día, a las víctimas de trata en los lugares donde ejercen la prostitución.
Lo hace junto a otras doce mujeres supervivientes de trata, de distintas nacionalidades porque, como explica la presidenta de Apramp, Rocío Nieto, “se identifican muchísimo más con sus compañeras”, hablan su idioma y las comprenden.
“Nuestro trabajo consiste en acercarnos a las mujeres y repartir material preventivo – preservativos y lubricantes – ”, cuenta Marcela. Conseguido el acercamiento, les ofrecen asistencia sanitaria gratuita, que también cubre posibles infecciones de transmisión sexual, y talleres de formación. La directora de Apramp relata que “desconfían porque todo a su alrededor ha sido explotación”.
Asegura que le llamó la atención que las víctimas pregunten cuánto les van a cobrar por los servicios y la asistencia que les prestan. Y aunque luchar contra la trata y la explotación sexual sea su principal objetivo, “desde el primer momento no les decimos que denuncien”.
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