en el 79 aniversario del bombardeo

Gernika recuerda a sus víctimas y a los refugiados que huyen de sus países

Diferentes actos rememoraron una jornada con un claro mensaje antibelicista y de conciliación

Deia, Aritz Erdaide, 27-04-2016

Gernika – Recuerdo fue la palabra más utilizada en el día de ayer. El recuerdo por las víctimas que dejó el bombardeo que destruyó Gernika – Lumo hace 79 años, pero también para todos los Gernikas que aun hoy se siguen sucediendo en diferentes partes del mundo. La villa foral se convirtió en foco catalizador de un sentimiento unánime, una denuncia contra el horror y las barbaries que siguen sufriendo muchos inocentes no muy lejos de nuestras fronteras. Un clamor por la reconciliación y la paz en un futuro donde nunca se olvide aquel infausto 26 de abril de 1937.

Diversos actos jalonaron la jornada de ayer, que dio comienzo con dos ofrendas florales a sendos personajes clave durante el bombardeo; primero en homenaje a José de Labauria, alcalde de la localidad durante la guerra civil. El día del bombardeo estuvo organizando las labores de extinción del posterior incendio y después, evacuó la localidad hacia Bilbao. Tras el trágico suceso nunca volvió a su pueblo porque decía que aquella “no era su Gernika”. Fueron dos de sus nietos los encargados de colocar las flores bajo su busto.

Acto después, los representantes municipales, junto a los miembros del grupo de historia Gernikazarra se acercaron hasta el monolito de otra figura indispensable, en este caso de George L. Steer. El periodista y escritor británico acudió hasta Gernika tras el bombardeo y fue él quien informó de que la Legión Cóndor alemana era la responsable de la masacre acontecida. Su hijo no faltó a la cita un año más y agradeció emocionado el recuerdo hacia su padre.

Reconocimientos Al mediodía fue el turno de la entrega de los XII Premios Gernika por la Paz y la Reconciliación, que en esta edición recayeron en el expresidente uruguayo de origen vasco, José Mugica, y el antropólogo forense Francisco Etxeberria. El político sudamericano no pudo asistir debido a problemas de salud, pero el médico especialista sí acudió a recoger el galardón. Se mostró “impresionado” por recibir tal distinción, compartiéndolo “con todo mi equipo, en la que cada día somos más gente”. Relató que su madre fue víctima de los bombardeos que sufrió Bilbao durante la guerra, y en el atril mostró una piedra, “de las que se usan para tapar los crímenes cometidos”. Unas piedras que el grupo Aranzadi levanta una a una para visibilizar los 8.500 esqueletos rescatados en 350 exhumaciones. La entrega también contó con la actuación de Kepa Junkera, que ofreció su recital junto al grupo de percusión y danza Sorginak.

A las 15.45, la hora en la que comenzó el ataque aéreo, el tañido de las campanas de la iglesia de Andra Mari resonó en toda la ciudad junto a la sirena rescatada en la fábrica de armas de Astra, igual que hace 79 años. El acto 4 minutuko ekimena paralizó a la población durante 240 segundos cargados de emoción y sentimiento. Fue la antesala de la ofrenda floral que como cada año se celebró en el cementerio de Zallo, lugar que acoge los restos de las víctimas, las que llevan nombres y apellidos, y de aquellos que no pudieron ser identificados para recibir sepultura.

Al homenaje asistieron representantes de las diferentes instituciones como el diputado Foral de Bizkaia, Unai Rementeria; la presidenta de las Juntas Generales, Ana Otadui; la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria; el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka; el alcalde foral, José María Gorroño, y su homologo de la ciudad polaca de Oswiecin – más conocido por Auschwitz, su nombre en alemán – , Janusz Chwierut, quien se encuentra de visita estos días en Euskadi. Junto a las víctimas que aun pueden contarlo, depositaron diferentes ramos de flores ante el mausoleo donde intervinieron varios personas.

Intervenciones La primera de ellas fue una representante de la iniciativa Lobak, la cual leyó un pequeño texto denunciando que “siguen ocurriendo bombardeos actualmente; no queremos más Gernikas y cada día tendremos el deber de recordar lo que ocurrió para que no se repita”. Instantes después cogió la palabra Luis Iriondo, superviviente de la masacre ocurrida en la villa. El gernikarra mostró alegría por ver que los jóvenes cogen el testigo del recuerdo y sobre todo, tuvo palabras para los refugiados que están intentando entrar actualmente en Europa. Recordó que ellos mismos tuvieron que huir de la guerra y como “tuvimos que emigrar a otro país para encontrar la paz”. Instó a los políticos presentes a que “tenemos que ayudarles y ponernos al lado de ellos”, según sus palabras.

Josu Erkoreka declaró que “hace justicia a las víctimas, al mismo tiempo de ser un mensaje de paz y reencuentro”. El acto finalizó con la actuación de Kepa Junkera, un aurresku de honor, y el coro Gaudeamus cantando Gernikako Arbola.

El año que viene se cumplirán ochenta años del bombardeo. Aún es pronto para adelantar acontecimientos, pero como toda cifra redonda tendrá un especial seguimiento; porque aunque el tiempo transcurra y la memoria flaquee, el recuerdo de lo ocurrido será imborrable en la memoria de todos los gernikarras.

El detalle

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