red asentada en Torrevieja

Una operación se salda con treinta detenidos por prostituir a más de 50 mujeres , algunas menores

Deia, EFE, 26-04-2016

La Policía Nacional ha desarticulado dos organizaciones nigerianas 
dedicadas a la explotación sexual de mujeres y ha detenido a 30 
personas en Torrevieja, Orihuela (Alicante), Cartagena (Murcia),  Alcalá
de Henares (Madrid) y Valencia, de las que 18 han ingresado en  prisión
sin fianza.

MADRID. Según ha informado la Policía, los agentes han liberado a 18  víctimas que eran obligadas a ejercer la prostitución durante más de  12 horas diarias en Torrevieja (Alicante), donde se encontraba  asentada la red que era dirigida desde Ceuta. Los agentes también  liberaron en la frontera de Ceuta a una menor embarazada. Otra  víctima fue rescatada en Guadalajara.


Entre las dos organizaciones se distribuían las zonas donde  colocaban a las víctimas y pactaban los precios a cobrar con el fin  de controlar todo el negocio y evitar a posibles competidores.


Buena parte de los beneficios obtenidos de la explotación de las  mujeres se enviaba clandestinamente a Nigeria, habiéndose detectado  movimientos de dinero de más de un millón de euros.


La investigación comenzó hace más de un año a raíz de una denuncia  presentada en la ciudad de Málaga por una mujer de origen nigeriano,  en la que relató a los agentes cómo había sido captada en su país de  origen y traída hasta España, donde la habían obligado a ejercer la  prostitución para pagar la deuda contraída por los gastos del viaje.


La organización estaba liderada por cinco mujeres y cada una de  ellas controlaba a su propio grupo de víctimas en el ejercicio de la  prostitución, compartiendo, incluso, a algunas de las mujeres   explotadas. En el momento de las detenciones, una de ellas, que  residía habitualmente en Reino Unido, se encontraba en Torrevieja  viviendo en una caravana, con la finalidad de controlar a una de su  víctimas, de tan solo 16 años, a la que habían convencido para que se  fugase de su familia de adopción con la que vivía en Francia.


DOS MUJERES Y UN HOMBRE AFINCADOS EN CEUTA


Los responsables de la red, dos mujeres y un hombre, estaban  afincados en Ceuta, aunque sus víctimas eran explotadas  principalmente en Torrevieja. La red utilizaba la influencia de un  líder espiritual, pastor de una iglesia en esta localidad alicantina  que, no sólo conocía la situación de explotación, sino que ocultaba  en el interior de su iglesia la documentación de las víctimas y se  lucraba con los beneficios. Las mujeres explotadas se veían obligadas  a pagar al pastor para ser perdonadas por ejercer la prostitución.


Las víctimas eran obligadas a ejercer la prostitución todos los  días de la semana, desde las siete de la tarde hasta primera hora del  día siguiente, no pudiendo regresar al domicilio en el que vivían con  los tratantes hasta que les dieran permiso. Una vez en las viviendas,  tampoco podían descansar, pues sus tratantes las obligaban a trabajar  como cuidadoras de ancianos y a limpiar y a cocinar para ellos.


Además, eran sometidas a todo tipo de agresiones y vejaciones. Una  de las proxenetas llegó a amenazar de muerte a una de las víctimas en  presencia de los policías en el momento de la detención, si se  atrevía a denunciarla.


Si desobedecían las órdenes y no obtenían el dinero suficiente por  sus servicios sexuales, las castigaban a alimentarse exclusivamente  de pan y eran sometidas a rituales vudú en los que tragaban agua  sucia con arena o tenían que caminar desnudas por los patios de las  casas en las que residían. También eran coaccionadas para no  denunciar su situación a la Policía bajo amenazas de muerte.


La trama tenía red de alojamientos en los que mantenían a las  víctimas, se turnaban para supervisarlas y se informaban por teléfono  de los servicios que prestaba cada víctima. Ambas organizaciones se  prestaban dinero cuando era necesario para captar y traer a las  mujeres y se ofrecían apoyo legal cuando alguien era detenido.


Otros ejercían como intermediarios entre las organizaciones y las  víctimas, cuando éstas se negaban a pagar a sus tratantes. También  contaban con especialistas en sacar de España los beneficios  obtenidos de la explotación sexual de las víctimas y de hacerlo  llegar a Nigeria.


Para ello utilizaban una tienda de productos africanos de  Torrevieja, donde hacían entregas de dinero para que otros lo  transportasen hasta Nigeria oculto entre sus pertenencias. Una  segunda vía partía desde el Corredor del Henares, en Madrid, donde  ocho personas recibían el dinero y lo ingresaban en determinadas  cuentas bancarias, o lo custodiaban a la espera de su envío a  Nigeria. Para sacar el efectivo de nuestro país usaban también  “mulas” humanas, compatriotas suyos que viajaban a Nigeria  transportando el efectivo entre su equipaje.


Una vez que el dinero llegaba a Nigeria, una parte del mismo era  distribuida entre los responsables de la organización allí asentados  y con la parte restante se financiaban nuevas operaciones de trata de  seres humanos con fines de explotación sexual. Las cantidades de  dinero que manejaban eran enormes y se han detectado movimientos por  más de un millón de euros.


CARTEL’ DE PROSTITUCION


Entre las dos organizaciones tenían totalmente controlado el  negocio de la prostitución de origen nigeriano en la vía pública de  Torrevieja, repartiéndose las zonas de ejercicio de la prostitución y  manteniendo reuniones con regularidad para acordar los precios a  cobrar a los clientes, evitando así la competencia por parte de otras  organizaciones dedicadas a las mismas actividades.


También solían recriminarse una a la otra cuando las mujeres   cobraban precios por debajo de los acordados o trabajaban chicas  demasiado jóvenes o sin utilizar preservativos, lo que provocaba una  competencia feroz que perjudicaba sus negocios.


La investigación, que ha durado más de un año, se ha desarrollado  en diferentes localidades, pues las organizaciones acostumbraban a  trasladar a las víctimas por todo el territorio nacional para evitar  su localización por la Policía. Además las aleccionaban para que, a  la más mínima sospecha de que pudieran estar siendo investigadas,  extremaran las precauciones. También cambiaban sus números de  teléfono móvil periódicamente o los intercambiaban entre ellos.


La operación ha sido llevada a cabo por la Brigada Central contra  la Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de Extranjería y  Fronteras, las UCRIF de Alicante, Málaga y Valencia y las Brigadas  Locales de Extranjería de Cartagena, Torrejón de Ardoz y Alcalá de  Henares, con la inestimable colaboración de Europol, que ha  canalizado las investigaciones de las conexiones que ambas  organizaciones tenían en Suecia, Finlandia, Reino Unido, Italia y  Francia.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)