El candidato de la ultraderecha gana la primera vuelta de las presidenciales en Austria
El Periodico, , 24-04-2016La ultraderecha sigue dando pasos de gigante para consolidarse como alternativa de poder en Europa. Donde ya parece haberlo hecho con fuerzas es en la acomodada Austria, un país en el que este domingo se ha impuesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El candidato del xenófobo y euroescéptico Partido por la Libertad de austria (FPÖ), Norbert Hofer, ha derrotado claramente a sus rivales con un 36,4% de los votos, según los resultados oficiales.
Los comicios han servido para calibrar el estado de ánimo de la opinión pública austriaca, que ha lanzado un mensaje claro. Hofer no solo ha ganado en la primera vuelta, si no que lo ha hecho de forma abrumadora. Su dos rivales en la segunda vuelta serán el ecologista Alexander van del Bellen, que ha obtenido el 20,4% de los sufragios, y la candidata independiente Irgmard Griss, que ha logrado el 18,5%, muy lejos de Hofer.
Hofer deberá esperar a la segunda ronda de las elecciones, que se celebrarán el 22 de mayo, para ratificar el espectacular ascenso de la derecha más dura en Austria. El candidato que quiera asumir la presidencia del país deberá superar el 50% de los votos. Según los expertos de la televisión pública austriaca ORF, el medio millón de votos emitidos por correo serán esenciales para determinar quien, si el ecologista Van der Bellen o la independiente Grisss, es el rival de Hofer.
A pesar de que Austria es una república parlamentaria en que el papel del presidente se limita principalmente al de la representación, la victoria de la ultraderecha y la segunda plaza obtenida por los ecologistas supone un durísimo golpe para los partidos tradicionales. Por primera vez en la historia del país, los candidatos socialdemócratas y democristianos, las formaciones tradicionalmente hegemónicas, no han superado el mínimo de votos como para participar en la segunda ronde electoral. Ambos han quedado empatados con un 11,2% de los votos.
El más mal parado de estos comicios es la llamada gran coalición, la alianza entre progresistas y conservadores que gobierna de la mano en Viena. Hace meses, ante la creciente popularidad del FPÖ, el canciller, Werner Faymann, y su Ejecutivo optaron por mimetizar algunos gestos de la ultraderecha y adoptar una retórica cada vez más dura hacia los refugiados. Prueba de ello fue la restricción a las concesiones de asilo, una medida enfocada a la política interna que no gustó nada al Ejecutivo de Alemania.
“El islam no es Austria y no quiero que terminemos siendo un país de mayoría musulmana”. A pesar de ser visto como un moderado dentro del FPÖ, estas palabras de Hofer ilustran a la perfección su ideología.
La gran victoria obtenida este domingo por este ultraderechista de 45 años es la continuación de una serie de éxitos electorales. En el 2013, la formación ya obtuvo unos resultados históricos al quedar tercera en las elecciones generales y, el pasado agosto, obtuvo en los comicios municipales sus mejores resultados de los últimos 10 años.
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