LA MAREA BAJA Y EL BUEN TIEMPO FACILITARON LA ACCIÓN
«¡BOZA, BOZA!» EN CEUTA
Un centenar de subsaharianos celebran haber alcanzado la ciudad autónoma esquivando el espigón
El Mundo, , 24-04-2016La alegría y el miedo fueron dos
sentimientos encontrados ayer en
el paso fronterizo que separa Ceuta
de Marruecos en un nueva entrada
masiva protagonizada por inmigrantes
subsaharianos.
Un grupo de unos 119 inmigrantes,
de los tantos que aguardan en
Marruecos para entrar ilegalmente
en territorio nacional, aprovechó
que la marea estaba baja para bordear
el espigón que separa las dos
fronteras y conseguir acceder al suelo
español sin mayores dificultades.
En esta oportunidad no fue necesario
que asaltaran el vallado fronterizo
–de seis metros de altura–, ya
que las circunstancias meteorológicas
posibilitaron que este intento de
entrada no tuviera más complicaciones
que bordear el espigón.
«Han tenido que estar bien informados
porque hoy [por ayer] el mar
estaba en calma y la marea baja, lo
que facilita el acceso por esta zona»,
comentó a Efe un policía desplegado
en el mismo paso fronterizo.
Los inmigrantes consiguieron llegar
hasta unas rocas situadas a escasos
metros de la orilla, donde comenzaron
a aflorar los sentimientos
de alegría y de miedo. Por un
lado, la alegría por alcanzar suelo
español y, por el otro, el del miedo
a ser devueltos a Marruecos.
En ningún caso se produjo
esta segunda hipótesis,
ya que todos ellos fueron
atendidos por la Cruz Roja
y posteriormente llevados
al Centro de Estancia Temporal
de Inmigrantes (CETI).
Seis inmigrantes tuvieron
que ser trasladados en
ambulancia al Hospital Universitario
con «diversos cortes
y contusiones» que «no
revisten gravedad», informa
Europa Press.
«¡Boza, boza!», gritaban
los inmigrantes desde las
rocas, en un grito característico
de aquellos que
consiguen acceder desde
Marruecos después de varios
meses de espera y varios
años de aventura.
El «boza» también se mezclaba
con otros cánticos como «España,
España» o «libertad, libertad», que
lanzaban a los cuatro vientos los
inmigrantes que lograron dar otro
paso en su periplo migratorio.
Mientras esto sucedía en el espigón
de Benzú, Guardia Civil y Policía
Nacional impedían que más de
50 inmigrantes subsaharianos que
están acogidos en el Centro Temporal
de Inmigrantes (CETI) de la
ciudad accedieran a la zona, a
unos dos kilómetros de distancia.
Los inmigrantes pretendían ayudar
al más de un centenar de subsaharianos
que acababan de entrar en
Ceuta de forma ilegal.
Los agentes tuvieron que desplegar
un operativo especial en las inmediaciones
de la frontera de Benzú
para impedir que estos inmigrantes
llegaran a la frontera.
La Guardia Civil señaló que los
inmigrantes acogidos en la ciudad
pretendían ayudar, dar ánimos y
felicitar a sus compañeros. Sin embargo,
fueron retenidos en la carretera
que conduce hasta la frontera
y se les indicó que no podían seguir
porque podían entorpecer el
operativo de atención a los recién
entrados en Ceuta.
Al otro lado de la frontera,
la Gendarmería marroquí
impidió la entrada desde
el país vecino de «otro
centenar más de subsaharianos
» que también pretendían
entrar en España.
El espigón de Benzú, para
el que el Ministerio del
Interior ha diseñado un proyecto
de ampliación todavía
no ejecutado, registró el día
de Navidad otro intento de
salto en grupo que se saldó
con la llegada a Ceuta de
185 indocumentados. En
octubre habían tenido éxito
otros 87 subsaharianos.
El área permanecía sin
incidentes relacionados con
la presión migratoria desde
enero. Durante los últimos meses las
vías más utilizadas para las entradas
irregulares en Ceuta han sido pateras
con motor fueraborda por aguas
de la bahía sur de la ciudad y dobles
fondos practicados en vehículos para
cruzar la frontera del Tarajal.
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