Alegría y miedo en la entrada de 100 subsaharianos a Ceuta

Los inmigrantes aprovecharon la bajamar para bordear el espigón fronterizo marítimo

Deia, Rafael Peña, 24-04-2016

Ceuta – La alegría y el miedo fueron dos sentimientos encontrados ayer en el paso fronterizo que separa Ceuta de Marruecos en un nueva entrada masiva protagonizada por inmigrantes subsaharianos.

Un grupo de unos 100 inmigrantes de los tantos que aguardan en Marruecos para entrar ilegalmente en territorio estatal aprovechó ayer por la mañana que la marea estaba baja para bordear el espigón que separa las dos fronteras y conseguir acceder al suelo español sin mayores dificultades. En esta oportunidad no fue necesario que asaltaran el vallado fronterizo – de seis metros de altura – ya que las circunstancias meteorológicas posibilitaron que este intento de entrada no tuviera más complicaciones que bordear el espigón.

“Han tenido que estar bien informados porque el mar estaba en calma y la marea baja, lo que facilita el acceso por esta zona”, comentó un policía desplegado en el mismo paso fronterizo.

Los inmigrantes consiguieron llegar hasta unas rocas situadas a escasos metros de la orilla, donde comenzaron a aflorar los sentimientos de alegría y de miedo. Por un lado, la alegría por alcanzar suelo español y por el otro el del miedo a ser devueltos a Marruecos.

En ningún caso se produjo esta segunda hipótesis, ya que todos ellos fueron atendidos por la Cruz Roja y posteriormente llevados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

“¡Boza, boza!”, gritaban los inmigrantes desde las rocas, en un grito característico de aquellos que consiguen acceder desde Marruecos después de varios meses de espera y varios años de aventura. El “boza” también se mezclaba con otros cánticos como “España, España” o “libertad, libertad” que lanzaban a los cuatro vientos los inmigrantes que ayer lograron dar otro paso en su periplo migratorio.

Mientras tanto, en la orilla de la playa quedaban los rastros del asalto en forma de pantalones y otros enseres que se habían dejado por el camino. Daba igual perder alguna prenda de vestir, el objetivo estaba conseguido. Y así, ayer la frontera ceutí volvió a ser escenario de una escena migratoria provocada por la desesperación de los cientos de inmigrantes subsaharianos que ven en España un destino para dejar atrás su pasado de miseria.

Al otro lado de la frontera, la Gendarmería marroquí impidió la entrada de “otro centenar más de subsaharianos” que también pretendían “entrar en España de manera irregular”. De los que lograron pasar, seis tuvieron que ser trasladados en ambulancia al hospital con “diversos cortes y contusiones”.

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