Juicio contra el ‘alma’ de Pegida

Lutz Bachmann se sienta en el banquillo por llamar «escoria» y «ganado» a los refugiados

El Mundo, CARMEN VALERO BERLÍN, 20-04-2016

El estrafalario fundador de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), Lutz Bachmann, compareció ayer en su proceso judicial por instigación al odio y la violencia contra refugiados en un juzgado de Dresde, ciudad germanoriental donde este movimiento xenófobo nació y se manifiesta cada lunes desde octubre de 2014.
Bachmann, de 43 años, llegó a la vista con aires de triunfador, entre las muestras de apoyo recibidas en la calle por sus seguidores y los flashes de las cámaras buscando el rostro del protagonista. El juicio podría hacerse extensivo a un movimiento que comparte con la derecha populista encarnada por el partido Alternativa para Alemania (AfD) el rechazo a la migración y la creencia de que el islam es una amenaza para Alemania.
Fueron minutos de gloria para un hombre al que, por sus antecedentes, poco asusta una sentencia que, de prosperar la acusación de la Fiscalía, puede oscilar entre una mera sanción económica y cinco años de cárcel. Bachmann tiene un amplio historial con la policía. Fue detenido por robo hasta en 100 ocasiones y condenado por tráfico de drogas, sentencia que intentó eludir huyendo a Sudáfrica en 2000.
Ocho años después fue expulsado a Alemania «de forma rápida, sin apenas burocracia. Sudáfrica no regala los permisos de residencia», declara hasta con orgullo Bachmann cuando se le pregunta por su «autoexilio» africano, una experiencia que acabó de forma traumática. «Por lo menos intenté integrarme», afirma.
Fascinado con la tolerancia cero mostrada por las autoridades surafricanas con los migrantes condenados, la misma que él y Pegida exigen para los que llegan a Alemania, a Bachmann no le quedó más remedio que rendir cuentas ante la Justicia alemana, que decretó su ingreso en prisión. Pasó entre rejas un año y medio y a punto estuvo de regresar a la cárcel cuando, una vez en libertad, fue detenido por tráfico de drogas.
Decidido a probar fortuna por el camino recto, Bachmann se hizo cocinero y entre cacerolas también libre pensador, aunque siempre evitando la «fea esquina» de los neonazis, a los que considera antidemocráticos y racistas. «Yo no soy racista. Tengo un padrino de boda turco y muchos amigos musulmanes», repitió Bachmann en los juzgados.
La Fiscalía le acusa según el artículo 130 del Código Penal alemán de incitar a un «amotinamiento social» contra inmigrantes y demandantes de asilo desde su Facebook. Son «ganado», «escoria», «un montón de mierda», escribió en septiembre de 2014. Tras la publicación de esos comentarios, los seguidores de Bachmann en las redes sociales salieron por primera vez a las calles de Dresde para protestar, primero contra los musulmanes. Luego, contra la política de refugiados de la canciller Merkel en manifestaciones no siempre pacíficas que se han contagiado a otras ciudades alemanas como es el caso de Legida en Leipzig.
Bachmann rechaza los cargos y mantiene que la acusación tiene motivación política: «Es un intento de desacreditar mi persona y Pegida», movimiento del que se vio obligado a dimitir como presidente el pasado año tras publicar en Facebook una fotografía en la que aparecía con bigote y peinado hitlerianos. Dijo que sólo era «un chiste».

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