EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

La presión se desplaza a Libia

La Voz de Galicia, MIGUEL-ANXO MURADO, 18-04-2016
visita del papa a los refugiados en la costa griega ha servido para llamar la atención sobre su tragedia, pero pronto esa atención tendrá que desplazarse hacia otra costa todavía más cercana a Roma. En la última semana han llegado a Sicilia por mar más de 6.000 inmigrantes , y esto se considera solo la avanzadilla de una reactivación de la ruta libia. Si se había detenido en el último año era solo porque la de los Balcanes ha sido más accesible durante meses. Con su cierre, Libia vuelve a convertirse en una opción. Por desgracia, se trata de una alternativa más peligrosa, por lo que cabe temer una catástrofe humanitaria de proporciones desconocidas hasta ahora.

Desconocidas, porque la relativa facilidad de la ruta balcánica durante todo el año pasado ha elevado las expectativas de los migrantes potenciales y ha ensanchado el negocio de quienes les cobran por ayudarles a pasar. De hecho, hay signos de que las mafias turcas están adaptando los recorridos que ofrecen y algunos de sus barcos se dirigen ya a Libia para zarpar desde allí.

Para la propia Libia, este es el menor de sus problemas. Pronto oiremos hablar mucho de ese país. Con su producción de petróleo en mínimos (un 78% menos que en tiempos de Gadafi), Libia se encuentra al borde del colapso económico. También está al borde de una nueva intervención internacional, para la que la reciente proclamación del nuevo Gobierno de unidad nacional, introducido con calzador por la ONU, es un requisito previo.

«El error más grave de mi mandato». Así definía hace unos días el presidente Obama la anterior intervención en Libia, que condujo, efectivamente, al caos y la aparición del Estado Islámico a un tiro de piedra de Europa. Esta nueva intervención intentará corregir aquellos errores de la primera. Desgraciadamente, también puede que acabe repitiéndolos. Incluso cabe la posibilidad simbólica de que ambos problemas se acaben cruzando por el camino: las pateras que salen de Libia y los helicópteros de combate que vayan hacia allá.

Pero la intervención no es tan segura como el éxodo. El Gobierno de unidad nacional, a pesar de su nombre, no es de momento más que uno de tres que controlan distintas partes del país. En el este, en Tobruk, hay otro Ejecutivo y otro Parlamento que se niegan a aceptar la autoridad del organismo designado por la ONU. Es una disputa en la que subyace no solo la división entre libios sino también la de la comunidad internacional: el Gobierno de unidad tiene el apoyo de Washington y el de Tobruk el de Rusia. Un acuerdo entre los dos es indispensable para esa intervención, pero, al margen de eso, sería crucial para la propia Libia; y para todos. Porque Libia está a un paso del abismo, y Europa está a un paso de Libia.

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