Merkel esquiva la furia de Erdogan

La canciller pone en manos de la Justicia la queja del presidente turco contra un cómico por presuntas injurias

Diario Sur, JUAN CARLOS BARRENA, 16-04-2016

berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, decidió ayer por petición expresa de Ankara poner en manos de la Justicia el caso de presuntas injurias de un cómico alemán al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, provocando una avalancha de críticas ante su supuesta cesión a las presiones del máximo mandatario turco, pero también muchas muestras de aprobación por explicar a este cómo funciona un Estado de derecho en el que los distintos poderes actúan con independencia, también la Justicia. En Alemania «la última palabra» no la tiene el Gobierno, sino la Justicia, dijo Merkel en una declaración pública en la Cancillería, para subrayar seguidamente que «en el Estado de derecho no es asunto del Gobierno, sino de las fiscalías y tribunales, valorar los derechos de personalidad y otros intereses del afectado frente a la libertad de prensa y arte».

Ante la demanda oficial de las autoridades turcas, Merkel comunicó la autorización de su Gobierno para que la Justicia actúe contra el periodista, cómico y cabaretista alemán Jan Böhmermann en base al anacrónico artículo 103 del Código Penal alemán por el que quien ofende a un jefe de Estado extranjero puede ser condenado a una pena de hasta tres años de cárcel o una multa. Si el tribunal considera que hubo además calumnia, la pena puede alcanzar los cinco años de cárcel. No existen precedentes de aplicación de dicho artículo en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial y el Gobierno federal lo considera tan obsoleto que la propia Merkel anunció al término de su intervención que esta misma legislatura se elaborará un proyecto de ley para abolirlo.

La líder conservadora reconoció que hubo división en su gabinete a la hora de tomar esta decisión, para la que fueron consultados los ministros de Exteriores, Justicia, Interior y de la Cancillería. Ha habido «diferencia de opiniones» entre la Unión y los socialdemócratas, comentó la canciller, quien criticó la censura que sufren los medios de comunicación en Turquía y el encarcelamiento de periodistas disidentes por el Gobierno de Erdogan. Asimismo insistió varias veces en el derecho a la libertad de opinión, prensa y arte y exigió de Turquía su respeto. «En el Estado de derecho la justicia es independiente. Y en ella es válida la presunción de inocencia», subrayó la canciller.

En un poema titulado ‘Crítica injuriosa’ emitido en su programa satírico ‘Neo Magazin Royale’ de la cadena pública de televisión ZDF, Böhmermann se mofó del presidente turco dejando claro que lo hacía de manera consciente para mostrar los límites de la libertad de prensa, opinión y arte en Alemania. En su crítica corrosiva, el cómico alemán, que cuenta actualmente con protección policial, tacha burdamente al máximo mandatario turco de sodomita, pedófilo y zoófilo. Böhmermann ha rechazado la exigencia del Gobierno turco de firmar una declaración jurada en la que se compromete a no difundir más ese poema. La cadena de televisión ZDF retiró ya la semana pasada las imágenes del controvertido poema de su videoteca por internet, pero defiende al cabaretista y ha asegurado que podrá continuar su programa con normalidad, si bien no se ha grabado esta semana ante la situación en la que se encuentra el artista.

«Una difícil decisión»

No se hicieron esperar las críticas contra la canciller por presuntamente ceder al chantaje de Turquía, país que tiene la llave de la espita que regula el flujo de refugiados hacia Europa. El propio presidente de la Comunidad Turca en Alemania, Gökay Sufuoglu, calificó la decisión de «equivocada» y comentó que «hubiese deseado que la canciller no autorizara ese procedimiento y esperara al juicio personal». Sufuoglu se refirió a la demanda presentada contra Böhmermann por injurias ante un tribunal ordinario en Maguncia por un abogado alemán contratado por Erdogan, que en este caso actúa como persona privada.

El titular alemán de Exteriores, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, reconoció que se ha tratado de «una difícil decisión, ya que había buenas razones para las dos alternativas», que los ministros del SPD votaron en contra y que, ante el empate de votos, decidió la canciller. La líder parlamentaria de La Izquierda, Sahra Wagenknecht, criticó el «insoportable kotau», la sumisa inclinación japonesa de cabeza, de Merkel «ante el déspota Erdogan y el sacrificio de la libertad de prensa en Alemania». También la Asociación de Prensa Alemana (DJV) considera que la decisión de Merkel «resulta superflua» ante la demanda privada presentada por el presidente turco, mientras el presidente de los liberales (FDP), Christian Lindner, comentó que la canciller «se ha dejado presionar con una ley anticuada alemana» que recuerda a «las ofensas a su majestad».

Pero también hubo elogios y no solo desde las filas conservadoras. La dirigente de Los Verdes Renate Künast subrayó que «la Justicia será ahora la que decida sobre la sátira y Böhmermann. Al final Erdogan recibirá su lección y eso está bien». Y los principales medios germanos respaldan a la canciller. Como la edición digital de ‘Der Spiegel’, en la que se afirma que «Merkel da una lección a Turquía sobre el funcionamiento del Estado de derecho». La canciller «ha llevado la pelota en su declaración con finura diplomática al terreno de Turquía», señala el semanario.

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