El presunto descuartizador de las maletas inculpa a otra persona
La juez encarcela al supuesto autor del crimen y deja en libertad con cargos al resto de detenidos, todos de entre 18 y 21 años, por ayudar a ocultar el cadáver en Rabasa
Las Provincias, , 15-04-2016Un joven ruso de tan solo 21 años acabó a golpes con la vida de un ciudadano búlgaro de 48 años que apareció descuartizado en las Lagunas de Rabasa de Alicante el 10 de julio de 2015. Así lo cree la Policía Nacional después de llevar a cabo una minuciosa investigación de nueve meses, cuyos agentes apuntan a que la novia del presunto homicida, una ucraniana de 18 años, y dos hermanos ecuatorianos de 19 y 20 años le ayudaron a trocear el cuerpo y deshacerse de él, según fuentes próximas al caso. Los cuatro pasaron ayer por el juzgado de guardia, cuya titular decretó el encarcelamiento del acusado de ser el autor material del homicidio y dejó en libertad al resto, aunque con obligación de comparecer cada dos semanas en el Palacio de Justicia como supuestos encubridores.
Una fuerte discusión por desencuentros previos o asuntos de dinero pudo ser el desencadenante de la mortal paliza ocurrida entre el 25 y el 26 de abril del año pasado tras pasar la noche juntos, extremo que el presunto homicida negó ayer en sede judicial, según detallaron las fuentes jurídicas consultadas. De hecho, el joven niega haber cometido el crimen y responsabiliza a una tercera persona que no identificó y de la que nada se sabe. Además, asegura que la última vez que vio al fallecido, con quien dice que mantenía una buena relación, fue en su casa y que se encontraba con vida.
La víctima estaba allí de visita, según relató, pues les une la relación sentimental que el hombre mantuvo con la madre del sospechoso. Pese a haber declarado todos ellos ante la juez de guardia e instructora del caso – el principal detenido pasó cerca de una hora ante ella – , ninguno aportó nada relevante al caso, según pudo saber este diario. Lo único que se le pudo oír gritar a uno de los hermanos apresados cuando regresó a los calabozos tras su comparecencia fue un sonoro: «¡Qué las cámaras vengan, que no soy culpable ni nada!».
Mientras, los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría Provincial de Alicante sitúan la fecha del crimen hace un año en la vivienda del arrestado, pese a que el cadáver lo encontraron unos adolescentes el verano pasado al interceptar las maletas en una de las lagunas del paraje natural alicantino.
En la casa, los imputados habrían troceado el cuerpo e introducido en dos maletas para trasladarlo a Rabasa, como apunta la investigación, cuyo sumario sigue secreto aunque en los próximos días se levantará. El fuerte olor y la curiosidad de los muchachos que descubrieron el cadáver desbarataron el plan. A partir de entonces, gran parte del trabajo de los miembros de la UDEV se centró en la identificación de la víctima, enigma que se logró descifrar gracias a sus piezas dentales, como apuntaron las citadas fuentes cercanas a la investigación. Las pesquisas para poner nombre al muerto llevaron a los agentes hasta un odontólogo al que había acudido el fallecido y cuyas pruebas de ADN permitieron confirmar.
Una vez que lograron poner cara al hombre nacido en Bulgaria en 1968 y cuyos restos aparecieron en los dos bultos – en uno el tronco y una de las extremidades y en el otro el resto del cuerpo – , la investigación se centró en desenmarañar el entorno por el que se movía. Después de días tras la pista, los agentes descubrieron que se le había visto por Alicante con vida en abril.
Al parecer, el hombre, que llegó en esas fechas de Alemania, no contaba con antecedentes penales ni se le conocía por protagonizar altercados. De hecho, algunos amigos y compatriotas se habían preocupado por él. Otros, en cambio, no. Ese detalle hizo sospechar a los funcionarios policiales, quienes tiraron del hilo hasta que el lunes pasado lanzaron el operativo para arrestar a los acusados en el alicantino barrio de El Pla por uno de los crímenes más macabros que se han registrado en la provincia en los últimos años.
Además de la presunta comisión del homicidio, al encarcelado ayer, que partió pasadas las cinco de la tarde hacia el centro penitenciario de Villena dedicando una peineta a los fotógrafos presentes, se le imputa también un presunto delito de falsificación de moneda, como detallaron las fuentes de la investigación.
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