PÁNICO EN UN VUELO PARÍS-BILBAO

“Si hay una bomba dentro del avión, ¿qué hacemos aquí dos horas después?”

La psicosis se adueña del pasaje de un vuelo París-Bilbao cancelado el martes por un maletín sin identificar

Deia, SANDRA ATUTXA , 14-04-2016

BILBAO – Incertidumbre, nerviosismo e indignación. Así resume uno de los cien pasajeros del vuelo París Bilbao cancelado el martes por la noche la situación que vivió durante más de dos horas retenido en el interior del avión. “No sabíamos lo que sucedía. Veíamos a la tripulación nerviosa, dando vueltas. Nos decían que se iba a solucionar en cinco minutos y estuvimos más de dos horas esperando. Se hizo largo, pesado y pasamos en algunos momentos nervios y al final dormimos en París”, relata a DEIA Arantza Goioaga, una pasajera bilbaina que volvía de vacaciones de Tailandia.

El vuelo de la compañía Hop, la filial de Air France para vuelos de corto radio, tenía prevista su salida a las 21.00 horas desde el aeropuerto Charles de Gaulle con destino La Paloma. Tras realizar el embarque con normalidad, avisaron al pasaje de que había “un fallo de seguridad” y que se retrasaba su salida. Sin embargo, el avión no llegó a despegar y el pasaje tuvo que pasar la noche en varios hoteles de la capital gala.

Todo se desarrollaba con normalidad hasta que el piloto anunció que el despegue del avión se retrasaba. El alboroto iba creciendo en el avión a cuenta de la identidad de una maleta de mano y de un hombre de origen árabe que, al parecer, había acompañado a una mujer de avanzada edad hasta la puerta de embarque y le había entregado el maletín. Según afirma Arantza, todo fue un cúmulo de circunstancias que giraron en torno a la pasajera que viajaba sola en el vuelo París-Bilbao, procedente de Mauritania. “Yo me fijé en ella antes de entrar en el avión; tenía las manos pintadas con henna; iba vestida con una túnica y encima llevaba un abrigo de pelo”, describía. “Yo no le vi acompañada de ningún hombre”, cuenta. Sin embargo, sí hubo pasajeros que recuerdan haberle visto con un joven en la puerta del embarque y que fue uno de los focos de la sospecha.

INTÉRPRETE DE ÁRABE Lo cierto es que el tiempo transcurría y los pasajeros no lograban saber las razones por las que el vuelo no despegaba rumbo a Bilbao. Una hora y media después el aeroplano continuaba en pista; en el interior, dudas y muchas preguntas. “Nos daban poca información. Yo no hacía más que preguntar”, recuerda Arantza. La gente comenzó a alterarse y la desconfianza se intensificó cuando solicitaron la presencia de un intérprete de árabe para que les ayudase a comunicarse con la mujer de Mauritania. “La mujer estaba sentada delante. La tripulación le hacía preguntas, por lo que luego nos enteramos, sobre un maletín y sobre la identidad del hombre que le había acompañado hasta la puerta de embarque, pero que no estaba en el avión y parece que no estaba identificado. No sabemos si le conocía o no”, explica la pasajera.

Con los atentados en Bruselas como telón de fondo, la psicosis en el interior del avión fue generalizada y pasaron más de dos horas sin poder salir del avión, en pista, y “con la mujer sospechosa retenida”.

A pesar de que en general se guardó “la calma” a alguna de las pasajeras le superó la situación y sufrió algún ataque de pánico. El hijo de otra de las pasajeras relataba ayer en una emisora de radio que su madre “llamó por teléfono llorando como si se despidiera”. Y es que, a pesar de que en ningún momento se confirmó la presencia de un artefacto en el avión, todo hacía indicar que la tripulación dudaba de la procedencia del maletín y de su contenido. “Lo que ha pasado en París y en Bruselas ha generado mucho miedo. Es normal”, relataban ayer.

En la larga espera y ante la incertidumbre que se habían generado, los pasajeros comenzaron a gritar: “Si hay una bomba dentro del avión, ¿qué hacemos aquí dos horas después?”. De hecho, ante la situación y la falta de información un grupo de pasajeros decidió organizar un motín para exigir a la tripulación que les dejasen abandonar el avión. “Eran más de las once y ya no íbamos a salir hacía Bilbao porque el aeropuerto cierra a las doce. ¿Por qué no nos dejaban salir?”, preguntábamos. “Otra de las cosas que nos sorprendió es que después de abandonar del avión, vimos que llegaba la Policía. Es alucinante que con todo lo que ha pasado la policía no llegue hasta dos horas después y que existan estos fallos de seguridad”, se quejaban ayer. Algunos de los pasajeros no descarta realizar una reclamación conjunta, porque consideran que la compañía francesa ha tenido “un fallo de seguridad grave” que con lo que está sucediendo no se puede permitir. A pesar de la angustia vivida la pasajera bilbaina confiesa que ha conocido gente muy maja en el avión la mayoría hombres de negocios con la que han hecho piña. “Hemos estado todos juntos. Hay que sacar algo positivo de la historia. La verdad es que en ningún momento pensé en una bomba. “Creo que se dieron cuenta de que en el maletín no había nada. Lo que aún no sabemos, lo del hombre misterioso que acompañó a la mujer”. Los pasajeros tampoco saben cómo finalizó el interrogatorio a la sospechosa. “Creemos que bajó la última; después le vimos en el aeropuerto sola, dando vueltas”, dice.

El pasaje fue, finalmente, trasladado a varios hoteles cercanos al aeropuerto y ayer, en dos aviones, volaron a Biarritz y a Bilbao. “Todavía no sabemos qué pasó, pero estamos contentos porque estamos en casa”, concluían.

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