Aviso antiyihadista de la Ertzaintza
La detención de Rentería lanza una advertencia sobre la radicalización de jóvenes en Internet
El Mundo, , 11-04-2016IKER RIOJA ANDUEZA VITORIA
Sin que tuviera excesivo eco ni
hubiera imágenes espectaculares
de la operación, los servicios de
Información de la Ertzaintza (ahora
Oficina Central de Inteligencia)
lanzaron el pasado martes un primer
aviso en su lucha contra el
yihadismo. Un joven marroquí fue
arrestado en Rentería (Gipuzkoa)
por hacer proselitismo de Daesh
(el autoproclamado Estado Islámico)
en redes sociales. La Policía, y
no sólo la vasca, está especialmente
pendiente de distintos foros
de Internet y actúa en cuanto se
aprecia que la radicalización puede
pasar al siguiente nivel. También
se están llevando a cabo controles
discretos de vehículos e individuos
para descartar su
vinculación con el terrorismo
yihadista, así como informes semanales
de Inteligencia.
La operación de la Ertzaintza,
la primera desde que el pasado
verano se activó el nivel 4 sobre 5
de alerta de atentados, ha vuelto
a poner el foco en Rentería, uno
de los tres puntos más controlados
junto a Barakaldo (cuya mezquita
salafista acogió un congreso
internacional hace unos años
y donde se radicalizó el miembro
de Al Qaeda Redouan Bensbih) y
un centro similar de Vitoria (hace
años cámaras ocultas registraban
todas las entradas y salidas). Ni
es el Molenbeek de San Sebastián
ni hay indicios de que haya
una actividad terrorista o de apoyo
latente, pero sí existe preocupación
por la atracción de personas
que genera una de las mezquitas
de la localidad y por la
posibilidad de que algunos de estos
jóvenes pueda radicalizarse.
Rentería, donde la comunidad
musulmana sufrió una escisión y
los partidarios del Islam moderado
de Marruecos vieron cómo
surgía otro centro crítico tras una
pugna interna, se ha convertido
en un lugar atractivo para musulmanes
del sur de Francia, especialmente
en el rezo los viernes,
el día sagrado en el Islam. A 20
minutos en coche de la frontera
de Hendaya (unos 15 kilómetros),
han encontrado una comunidad
activa y que no siente la
presión social que sufren los musulmanes
en tierras francesas, situación
agravada tras los atentados
de París de noviembre.
Por ello, Rentería constituye un
foco de interés para los servicios
secretos franceses. También lo es,
desde luego, para un Marruecos
que fundamenta gran parte de su
diplomacia en convertirse en referente
de moderantismo y en hacer
un seguimiento de las mezquitas
financiadas en Europa por
los opositores críticos al Rey Mohammed
VI (regímenes como las
de Arabia Saudí e Irán también
subvencionan comunidades en
todo el continente). Y, desde luego,
para las Fuerzas de Seguridad
del Estado y para la Ertzaintza
Rentería también es un lugar habitual
de trabajo.
En El Correo, un vecino del municipio
hablaba de la abundante
presencia policial. Un agente de
Información bromeaba en conversación
con este periódico que, en
una operación en la calle, pidieron
los datos de un vehículo aparentemente
sospechoso y resultó
ser de otro cuerpo.
Los expertos repiten que el
problema no son las mezquitas,
aunque la Ertzaintza reconoce
que maneja un «mapa» de todas
ellas para conocer su ideología y
directivos. Salvo contadas excepciones,
los procesos de radicalización
ahora son más individuales,
repentinos y en otros locales distintos
al templo. Internet y especialmente
Facebook es una herramienta
fundamental y el perfil de
las personas detenidas hasta ahora
no es precisamente el de un
musulmán ortodoxo. Se trata incluso
de personas de modos occidentalizados
y bien integrados en
la sociedad que, en un momento
determinado, comienzan a sentirse
atraídos por mensajes más o
menos radicales.
La detención del joven en M.A.
en Rentería responde a ese patrón.
Y la Ertzaintza ha querido
lanzar un aviso con su arresto de
que hace un seguimiento, dentro
de lo inabarcable que es Internet,
de quienes utilizan las redes sociales
para el proselitismo de las
acciones de Daesh. Tras pasar
por el juzgado, el detenido ha
quedado en libertad con cargos y
controlado para que no huya.
El grueso de las operaciones recientes
de Policía Nacional y
Guardia Civil también han sido similares.
Una de ellas se produjo
igualmente en Rentería y el ministro
del Interior, desde Bruselas y el
día que arrancaba la campaña
electoral de las generales, anunció
que habían sido capturados dos
«terroristas informáticos». El avance
de la investigación, sin embargo,
redujo bastante las primeras
expectativas, aunque ambos implicados
estaban ya presos condenados
por delincuencia común.
Entretanto, los distintos cuerpos
realizan también otros movimientos
discretos de seguimiento.
Es una evidencia que las denuncias
falsas de posibles casos
de yihadismo se han multiplicado
tras sucesos como los atentados
de París (en Vitoria se han registrado
varios ejemplos, sobre todo
a finales de 2015), pero también
se han llevado a cabo otras operaciones
para descartar riesgos.
En Semana Santa, se pidió información
a varios países sobre
dos delincuentes comunes que
fueron identificados con un problema
en sus pasaportes. Simplemente
se los retuvo el tiempo necesario
para descartar cualquier
vinculación con el yihadismo. Y
en los días posteriores a los atentados
de París, en pleno centro de
Vitoria, también se realizó un
control a un vehículo con matrícula
de Bélgica por precaución.
Antes, en 2014, se identificó a
una persona que se dedicaba a
fotografiar patrullas policiales.
Ese mismo verano, dos personas
mostraron una bandera de Daesh
en la bahía de La Concha y se fotografiaron
con ella para reivindicar
la conquista de Al Andalus,
identificada con la España actual.
Twitter: @ikerrioja
Agentes de la Ertzaintza realizan un control extraordinario en una parada de metro de Bilbao. ARABA PRESS
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