Gases y pelotas de goma contra los refugiados

Macedonia repele un intento de cruce de frontera con numeroso material antidisturbios

El Mundo, ALBERTO ROJAS, 11-04-2016

El limbo de Idomeni vivió ayer uno de sus días más vergonzosos. El saldo de la violencia desatada por los agentes macedonios fueron 260 demandantes de asilo heridos, 30 de ellos por pelotas de goma y el resto por respirar gas lacrimógeno, según informa Médicos Sin Fronteras. No era la primera vez que se usaba material antidisturbios, pero no se había visto en esa cantidad ni de esa forma indiscriminada.

El conflicto se originó, según testigos presentes, cuando alguien comenzó a repartir unos papeles en árabe en los que se aseguraba que la frontera iba a abrirse durante unos instantes para que accediera todo aquel que estuviera junto a las puertas. La garita, que lleva semanas cerrada, no iba a abrirse ni un rato ni nunca, pero la cola que se originó fue enorme y superó las 500 personas de los 11.200 que aún resisten acampados en el barro. Cuando la policía explicó que la noticia era falsa, varios refugiados arrojaron piedras contra ellos y trataron de entrar derribando la valla metálica, en la que consiguieron abrir una brecha, pero que no cedió en ningún momento.

La reacción de las fuerzas macedonias no pudo ser más desproporcionada. Volaron los botes de humo, los gases lacrimógenos y las pelotas de goma del tamaño de botes de refresco como si se tratara de combatir la avalancha de un grupo ultra. Pero la gran mayoría eran ancianos, mujeres (algunas embarazadas) y niños, paganos por igual de esa violencia. Todos ellos acabaron con los rostros blancos, como si les hubieran vaciado un extintor en la cara.

Los refugiados no pudieron entrar en Macedonia. En dirección contraria sí se abrió la frontera, y fue a la fuerza. Policías macedonios entraron, por esa misma brecha, en territorio griego para lanzar gases y pelotas de goma a los refugiados. El Gobierno de Atenas protestó por la reacción de los antidisturbios, aunque aún no ha hecho declaraciones sobre la invasión de su espacio.

Algunos solicitantes de asilo, que fueron detenidos por estas fuerzas que cruzaron momentáneamente la frontera, aseguraron a su regreso al campamento que habían sido golpeados durante su retención en suelo macedonio.

En Idomeni la desesperación de estos refugiados aumenta por momentos. Tienen la sensación de que no pueden regresar sobre sus pasos, porque serán devueltos a Turquía, ni tampoco avanzar, ya que la ruta de los Balcanes está cerrada. Muchos han pagado todo su dinero a las mafias para que los lleven al corazón de la Unión Europea y no esperaban este frenazo en medio de ninguna parte. El repentino cierre de fronteras ha ido sorprendiendo a afganos, iraquíes y sirios, que antes atravesaban Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia y ahora ven cómo no tienen ninguna opción. Se niegan a abandonar Idomeni, pero tampoco en Idomeni hay salida posible.

Sorprenden también las quejas de Grecia sobre la situación humanitaria y la violencia de la policía macedonia. El Gobierno de Tsipras ha convertido los anteriores campos de registro de Lesbos, Chios, Kos o centros de detención de refugiados. Además, después de meses quejándose de falta de recursos para realizar tareas de salvamento y atención a solicitantes de asilo, sorprende ahora el enorme músculo exhibido para deportar masivamente y en tiempo récord a cientos de refugiados al día desde Turquía, tal y como refleja el acuerdo con Ankara firmado por los 28.

Los traficantes de personas, ansiosos por ampliar su negocio, aún trasladan a refugiados hacia las islas griegas a sabiendas de que serán devueltos, pero ya exploran otras rutas marítimas hacia Europa pasando por Albania, por Chipre o incluso hacia el norte por el mar negro hasta Ucrania. Los pasajes ya están a la venta en algunos portales de Facebook en los que los refugiados comparten información vital para su ruta.

LAMPEDUSA Y MELILLA, LAS SIGUIENTES OPCIONES
Con el cierre de la ruta de los Balcanes, vuelve a resurgir la peligrosa travesía por el Mediterráneo central, de Libia a Lampedusa o Sicilia, que había sido abandonada la pasada primavera por las mafias y los refugiados ante el trayecto del Egeo, mucho más rápido y corto, aunque más caro para ellos. Poco a poco aumenta el tráfico de barcos de fortuna entre la zona de Misrata y el sur de Italia. En lo que va de año han llegado 19.326 personas por esa vía, aún poco si las comparamos con las 152.000 que los han hecho por la ruta griega, pero no hay duda de que va en aumento y, según los expertos, será la travesía que más crezca durante este año. Tampoco es descartable una llegada masiva de solicitantes de asilo a Melilla, donde la gran mayoría de personas que residen en su CETI ya son de nacionalidad siria. ACNUR calcula que en 2015 llegaron 7.192 refugiados a España a través de la ciudad autónoma.

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