Cartas a la Dirección

Guía para políticos y emigrantes

Diario de noticias de Gipuzkoa, Marian Antolín, 04-04-2016

Todas las personas que por una u otra razón se ven obligadas a salir de su hogar rumbo a un destino desconocido son dignas del máximo respeto. Si además se han sentido expulsados de sus casas por acontecimientos bélicos o de persecución ideológica o religiosa, debemos subrayar el respeto. Las sociedades desarrolladas y democráticas tienen un deber para con todas esas personas que buscan un futuro que no amenace su supervivencia. Los emigrantes y refugiados deben saber o ser informados de que la sociedad en la que son acogidos es muy posible que tenga unos principios y valores diferentes a los que ellos tienen. Si no asumen todo esto es posible que tengan problemas.

Algunos emigrantes que han sido acogidos en nuestra sociedad bajo el paraguas de la solidaridad no han entendido que existe otra visión de la convivencia. Que en este país se respeta a la mujer y que ella tiene los mismos derechos que el hombre. Que las mujeres venidas de otras tierras y que cubren su pelo va contra nuestros principios de igualdad. Que la sumisión de la mujer está superada en nuestra sociedad y que consideramos que cubrirse la cabeza por parte de la mujer es una manera de sumisión. Que las mezquitas van más allá de un lugar de culto y por tanto es lógico que rechacemos su implantación. Que tenemos muchas reservas hacia los musulmanes por su continua demostración de negarse a respetar nuestra cultura y a integrarse en nuestra sociedad. Desafortunadamente, los musulmanes son los emigrantes peor valorados en nuestra sociedad. Es algo que está arraigado en toda la geografía nacional.

Si los políticos quieren remar contra corriente y afirmar una y otra vez que es una minoría los que no se encuentran cómodos con la comunidad musulmana, desconocen la realidad. Se niegan a corregir los errores que emanan de los propios políticos. Si desde la política no se dijeran tantas memeces y se fuera a la raíz del problema, no se abrirían conflictos culturales. Hay un refrán castellano que lo resume todo y que los políticos parece que han olvidado señalar a las gentes que acogemos. “Allí donde fueres, haz lo que vieres”.

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