España, tras el rastro de los terroristas

Interior revisa las operaciones Paso del Estrecho por si atravesaron el país en dirección a Marruecos

El Mundo, FERNANDO LÁZARO MADRID, 24-03-2016

Las Fuerzas de Seguridad del Estado
han recibido ya los primeros
datos de Bélgica sobre los autores
de la masacre y están cruzando la
información con sus bases de datos,
tanto los servicios antiterroristas
de la Policía como de la Guardia
Civil y del Centro Nacional de
Inteligencia. En principio, no aparece
ninguna vinculación directa
entre estos suicidas ni con las células
que están bajo control en España
ni con algunos de los detenidos
durante las operaciones antiyihadistas
llevadas a cabo en
territorio nacional.
Lo que sí se está investigando
es si alguno de estos terroristas
ha pisado suelo español. Las
fuentes consultadas por este periódico
indicaron que es muy probable
que los ahora identificados
por Bélgica hayan viajado a Marruecos.
Pese a ser nacidos en
Europa, sus raíces están en el
norte de África. Recuerdan estas
fuentes que el tránsito desde el
país centro europeo a España para
llegar a Marruecos es el más
importante junto a los que viajan
desde Francia.
Ahora se están escudriñando
bases de datos de Tráfico y del
puerto de Algeciras para comprobar
si se han producido estos desplazamientos
en las denominadas
operaciones Paso del Estrecho.
Por otra parte, las fuerzas de seguridad
belgas han aportado a España
(igual que al resto de países
de la Unión Europea) otras identidades
de sospechosos de pertenecer
a las tramas relacionadas con
los atentados de París y de Bruselas.
De momento, sólo aparecen
vínculos con Alemania, pero la investigación
aún es incipiente.
Lo que sí tienen entre manos
los investigadores es la certeza
de que entre los identificados
ahora por su participación con
los atentados de Bruselas y los
que llevaron a cabo los últimos
atentados de París se produjo intercambio
de llamadas de teléfono.
Al menos, un móvil de los terroristas
de París contactó con algunos
de los autores de la
masacre de Bruselas, lo que ha
levantado aún más suspicacias
policiales sobre la falta de colaboración
policial en tiempo real
entre países.

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