Postales desde el inframundo
La Vanguardia, , 27-03-2016Lo llaman El Gallinero, aunque difícilmente una gallina podría sobrevivir en este infierno: un baldío muerto entre carreteras y autovías en el extrarradio de Madrid. En este espacio imposible se amontonan decenas de chabolas, centenares de ratas grandes como conejos y un buen número de familias con niños pequeños. Son todos rumanos, todos gitanos. Nadie les visita excepto las oenegés que intentan que los críos se escolaricen o que no pillen infecciones mortales y, de vez en …
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