Un ordiziarra en los campos de Tinduf

El exconcejal y juntero Iban Asenjo ha tomado parte en una visita institucional

Diario Vasco, , 24-03-2016

Con motivo del 40 aniversario de la proclamación de La República Árabe Saharaui Democrática, RASD, una amplia delegación de representantes de las instituciones vascas realizó una visita a los campamentos saharauis de Tinduf, Argelia. En su condición de juntero guipuzcoano, y a la postre, único representante goierritarra en la expedición formada por casi 50 cargos institucionales entre concejales, junteros, parlamentarios y periodistas vascos, el ordiziarra Iban Asenjo pudo ver in situ las duras condiciones de vida del pueblo saharaui.

A las difíciles condiciones de vida en esta región del mundo, explica Iban Asenjo, «hay que sumarle la desazón que supone no saber cuándo ni cómo va a terminar el conflicto con Marruecos, 40 años es toda una vida», apostilla Asenjo. «Una vida en la que han conocido el exilio, la guerra, el olvido internacional y la fuerte represión del gobierno marroquí. Sin embargo, en los últimos 17 años que llevan sin practicar la luchar armada, han profundizado en la vía diplomática, y aunque a nivel internacional los gobiernos de Marruecos y Francia les intenten cerrar continuamente todas las puertas, los saharauis se han tomado como una gran victoria que el Secretario General de la ONU, Ban Ki – Moon, saltándose el veto marroquí, haya realizado recientemente una visita a los campamentos». En abril, a la finalización de su mandato, Ban Ki – Moon deberá presentar un informe a la ONU ante el cual el Frente Polisario se muestra muy optimista, reseña.

Si bien es verdad que el conflicto saharaui es uno de los grandes olvidados a escala internacional, relata el exconcejal ordiziarra, la solidaridad vasca es una de las más visibles en los campamentos: escuelas, hospitales, la propia radio televisión saharaui, la casa de las mujeres, una casa para los mayores, el envío de alimentos o personal médico, etc, son solo muestras de la ayuda vasca que bien por medio del Gobierno Vasco o por medio de Euskal Fondoak, la entidad que gestiona el dinero que los ayuntamientos vascos remiten a la cooperación, llega a esta parte del mundo.

A resaltar, comenta Asenjo, La Escuela Agraria, creada gracias, principalmente, a la implicación del municipio de Zestoa. Durante muchos años esta escuela ha formado a saharauis en el cultivo de huertas, bien comunales o familiares y que, sobra decirlo, en una tierra tan árida y tan falta de alimentos frescos, es una de las mejores inversiones que se pueden realizar. Desgraciadamente, este curso 2015 – 16 y por falta de financiación, se han visto en la obligación de cerrar el centro de manera temporal. «Desde las JJGG de Gipuzkoa estamos analizando la posibilidad de establecer una partida económica que pueda suponer la apertura del centro el siguiente curso».

Y es que, este último año se ha mostrado especialmente difícil. A la reducción de las ayudas internacionales que en gran parte se debe a la crisis económica, hay que unir las fuertes inundaciones que sufrieron en otoño de 2015, inundaciones que se llevaron por delante todas las jaimas que encontraron a su paso y que deshicieron buena parte las casas de adobe. Ha sido otra nueva prueba que el pueblo saharaui ha tenido que superar.

A resaltar, enfatizaba, el papel que juega la mujer saharaui, reconocido por propios y cooperantes. Y es que aunque los pueblos de religión musulmana no son conocidos por su apertura hacia los derechos de las mujeres, la mujer saharaui presume de un estatus social, que dicen se han ganado en parte por la cultura nómada de la que proceden, y en parte también porque en los grandes periodos de guerra en que los hombres se han dedicado a luchar contra Marruecos, ellas eran las únicas que podían organizar y gestionar la vida en los campamentos.

«Si algo nos une a todos los grupos políticos vascos es nuestra solidaridad y reconocimiento del pueblo saharaui, desde el PP hasta EH Bildu, sin excepción, es que somos partidarios del ejercicio del derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui», concluía.

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