Editorial de Diario de Noticias

Navarra y las dos caras de Europa

La paradoja de que el día de la vuelta a la eurorregión el Parlamento arriaba la bandera de la UE por su gestión de los refugiados es una imagen ilustrativa de un continente en tensión en el que Navarra siempre debió y debe estar

Diario de Noticias, , 20-03-2016

No deja de ser paradójico que el mismo día en el que Navarra recupera su lugar en Europa gracias al retorno a la eurorregión junto a Aquitania y la CAV tras años de autoexclusión irracional por parte de UPN, la mayoría parlamentaria acuerde arriar la bandera azul con estrellas del Parlamento en rechazo por la política de la UE en contra de la acogida humanitaria de refugiados. Pero es que Europa es así. Como explica el catedrático de Sociología de la Universidad de Alcalá, Gregorio Rodríguez Cabrero, en el continente conviven varias almas presionadas también, desde fuera, por la globalización neoliberal del modelo anglosajón y del asiático. Así, existe una fuerte tensión entre la tradición socialdemócrata, basada en derechos sociales; la demócrata – cristiana, que defiende la dignidad de los seres humanos; y la corriente anglosajona que da primacía al mercado e individualiza los problemas. A grandes rasgos, las dos primeras sensibilidades apuestan por abrir las puertas del continente a las personas que huyen de la guerra; la segunda, a la que se suma una creciente xenofobia ultraderechista, propone apuntalar la fortaleza europea. Pero el tema de los refugiados no es el único en el que se refleja esas dos caras. Europa es el espacio de las oportunidades de financiación para una comunidad pequeña como Navarra de la mano de autonomías vecinas sin mugas internas ni externas. Pero también es el origen de las políticas de austeridad que aprietan el cinturón estatal presupuestario impidiendo, en aras de la estabilidad financiera, que las autonomías puedan desarrollar sus capacidades de autogestión precisamente en materia social, como se ha visto en los topes de las ofertas públicas de empleo. Europa significa, en el ámbito cultural, el riesgo de que pequeñas identidades locales se diluyan arrasadas por la globalización uniformizadora. Pero, al mismo tiempo, Europa es una fuente de libertad e ideas artísticas, además de que el Consejo de Europa es uno de los pocos actores que en los tiempos duros mantuvo viva la importancia del euskera como lengua única. En Europa mandan los Estados y las empresas que encuentran un libre mercado, pero también es la única realidad sociopolítica que los supera por arriba dejando de paso un hueco a la Europa de los pueblos y de las personas. El continente tiene su propio debate interno por resolver, pero al menos Navarra parece haber resuelto el suyo: quiere estar en Europa con todas las consecuencias.

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