El gesto nazi de Breivik contra el estado noruego

Arranca el juicio contra el asesino de 77 personas donde exige mejoras en su régimen carcelario

El Mundo, MARÍA FLUXÁ OSLO, 16-03-2016

La primera sesión del juicio civil que Anders Breivik, el asesino de 77 personas en los atentados de julio de 2011 en Noruega, ha interpuesto contra el Estado noruego por considerar que su régimen de encarcelamiento viola sus derechos humanos, concluyó ayer marcada por su polémico comienzo.

Poco antes de que comenzara la sesión, que por motivos de seguridad tiene lugar en el gimnasio de la cárcel de Skien, el terrorista levantó el brazo para hacer el saludo nazi, ante la presencia de su abogado, Øystein Storrvik que miró hacia otro lado. Posteriormente, el letrado explicó que dicho saludo «es lo peor que se puede hacer en un tribunal noruego» e insinuó que había desaconsejado a su cliente el gesto. Pero fue la magistrada, Helen Andenæs Sekulic, quien justo antes de concluir la sesión, le pidió que no volviera a realizarlo en su sala. «Es un saludo nórdico que tus antepasados usaron hace mil años», contestó el autor de la matanza de Utøya. A lo que ella replicó: «Pues agradecería que te abstuvieras».

La defensa de Breivik se centró en las condiciones de reclusión en las que el extremista noruego vive «para el resto de su vida», a pesar de que éste fue sentenciado a 21 años de prisión, prorrogables siempre que un juez estime que sigue siendo una amenaza para la sociedad.

Según ésta viola los artículos 3 y 8 de la Convención Europea de los Derechos Humanos. Empleó Storrvik como argumentos el hecho de que no haya tenido contacto con otros internos, el uso de esposas, así como las 392 inspecciones corporales y registros nocturnos a los que ha sido sometido, y calificó tales medidas de «peores que la pena de muerte», que no existe en el ordenamiento penal noruego.

Le llegó el turno al representante del Estado noruego, el fiscal general Marius Emberland, quien aseguró que las autoridades cumplen las leyes y reglamentos internacionales en su trato a Breivik, que «no ha mostrado ninguna señal de arrepentimiento».

Emberland reiteró las instalaciones y servicios de los que dispone el terrorista y se sirvió de los extensos escritos que registran las condiciones del preso diariamente para desmontar su acusación de «trato degradante e inhumano». Así, enumeró que ha tenido acceso a servicios médicos, los cuales descartan cualquier tipo de daño; y que si no mantiene conversaciones o recibe visitas es por decisión propia.

Prosiguió la fiscal Adele Matheson Mestad, que defendió la censura a la que se somete la correspondencia –un 15% del total–, pues calificó de real «el potencial del daño que podría causar si se le permite el contacto». Durante horas, exponiendo la extensa correspondencia del preso, mostró cómo éste pretende desarrollar una red de extrema derecha en Noruega y el resto de Europa, algo que él mismo manifestó a los empleados de la cárcel.

Hoy prosigue el juicio que se extenderá hasta el viernes, si bien la sentencia no se conocerá hasta dentro de varias semanas, con la declaración del terrorista. Ésta no será retransmitida por decisión de un tribunal, lo cual ha aliviado a los supervivientes y familiares de las víctimas. Ayer varios de ellos se congregaron en la sala de la Corte de Justicia de Oslo que retransmite el juicio. Entre ellos se encontraba el superviviente Bjørn Ihler, así como Freddy Lie, el único de los familiares de las víctimas que quiere ir a la cárcel de Skien a enfrentarse al terrorista, pese a considerar el juicio de «farsa». Breivik asesinó a su hija Elisabeth de 16 años y dejó a su otra hija gravemente herida de por vida.

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