Lantxurda

El ímpetu de los desesperados

Diario de Noticias, Por Rafa Martín, 15-03-2016

La presión social y política ha podido más que el tradicional y estratégico alineamiento del Gobierno (en funciones) de Rajoy con las posiciones de Bruselas y ha logrado que el Ejecutivo dé marcha atrás y considere que la propuesta presentada por Turquía a los líderes de la UE para atender a demandantes de asilo es “inaceptable” y que España rechazará expulsiones colectivas de refugiados, para los que – ahora – pide el máximo grado de seguridad jurídica y de protección. Se desmarca así de las entusiastas palabras con las que el propio Rajoy acogió el acuerdo de la UE con Ankara, que se ofreció a acoger a las decenas de miles de personas que huyen despavoridas de los conflictos de Siria, Irak y Afganistán a cambio de agilizar su eventual adhesión a la Unión y otros 3.000 millones de euros (que se sumarían a los 3.000 millones que la UE se ha comprometido a concederle en 2016 y 2017) para atender mejor a los refugiados. España únicamente debe de aceptar un acuerdo coherente, compatible y respetuoso con la legalidad internacional y escrupulosamente respetuoso con los derechos humanos. Y de eso, desgraciadamente, se ha dado cuenta tarde y obligado. Porque necesita pactar con las otras fuerzas políticas y la aquiescencia de un Congreso en el que ya no impone como antaño su mayoría absoluta. Porque la propia UE está buscando una salida jurídica a su abominable acuerdo (pendiente de ratificación la semana próxima) con los turcos para expulsar por la puerta de atrás de Europa. Porque una de las valedoras del plan, Angela Merkel, ha sufrido en las urnas de tres lander castigada por la errática política migratoria y ahora tendrá otras prioridades. Porque son aplastantes los argumentos de la ONU y de las principales organizaciones defensoras de los derechos humanos y de cooperación internacional. Porque nada ni nadie va a contener la desesperación humana en una zona del globo azotada por la guerra y la tiranía durante décadas. Y porque se lo merecen el ímpetu y las ganas de vivir dignamente de los cientos de miles de seres humanos que anhelan esperanzados llegar a estos lares porque saben que la hierba siempre crece más verde al otro lado de la valla.

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