Desde la Avenida de Tolosa

Dar un palo al agua

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por Adolfo Roldán, 14-03-2016

En el lenguaje marinero, “no dar un palo al agua” significa que el interfecto es un holgazán, un vago redomado, y que no ayuda a sus compañeros. La expresión me ha venido a la memoria al conocer el vídeo, que recoge la peculiar forma que tienen los guardacostas turcos de dar la bienvenida a los refugiados. Según el vídeo obtenido por uno de los implicados, los guardacostas, encargados de custodiar el litoral de Turquía al avistar la patera con niños, mujeres y hombres se apresuraron a salir a su encuentro hasta situarse a la altura de los cansados, hambrientos, sedientos y atemorizados inmigrantes. En lugar de echarles una mano como haría cualquier persona civilizada, sacaron palos que portaban ocultos y golpearon a todos sin distinción de edad, o sexo. El incidente ocurrió esta misma semana, después de que la UE y Turquía firmaran un acuerdo con Europa por el que se le abona al gobierno de Estambul 3.000 millones de euros, más otros 3.000 como suplemento hasta 2018 por mantener alejados de Europa a los refugiados sirios. Según el vídeo, entre los guardacostas turcos no hubo vagos, ni holgazanes todos se esmeraron en dar palos y, no precisamente al agua, sino a seres humanos, y al propio derecho de asilo que reconoce la Declaración de Derechos Humanos. Pero seríamos injustos, si solo aplicásemos tanto celo, a la Policía turca. Es una práctica frecuente en cualquier frontera de Europa, incluida la española. En junio de 2014, 400 magrebíes asaltaron la valla de Melilla, quedándose atrapados unos 150 entre las dos alambradas. La Policía española, permitió el acceso de la guardia marroquí a las vallas golpeando brutalmente a los subsaharianos. En octubre de ese mismo año, las FSE consiguieron bajar a dos inmigrantes, expulsando a uno de ellos que se encontraba inconsciente. Finalmente, en febrero ocurrió el incidente de El Tarajal con 15 muertos. Demostrándose finalmente que la Guardia Civil había disparado pelotas de goma contra los refugiados que trataban de llegar a nado a España.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)