La indignidad de Europa
El Mundo, , 14-03-2016Es insufrible la visión del campamento de refugiados de Idomeni. Es insoportable imaginar cómo miles de personas en una esquina de la confortable Europa pueden vivir y dormir al raso. Es insufrible la cara resignada de esa gente, cuando relata su desgracia a los periodistas para que éstos nos la cuenten a nosotros, que la escuchamos como un ruido de fondo. Nosotros, los de la civilización del yogur que acaba en el cubo de la basura un día antes de su fecha de caducidad. Es insoportable la apatía de nuestras autoridades y la demagogia de los que sostienen que no hay recursos para atender a los refugiados. Sí los hay. Es indecente la mentalidad de los gobiernos que pagan a Turquía para que se quede con los refugiados como si fueran ganado. Lo único que nos reconcilia con Idomeni es el trabajo de las ONG que atienden a los refugiados. Y el artista Ai Weiwei, que se ha llegado hasta allí con su piano y lo ha instalado en el barro. Para decirle al mundo que “el arte va a superar la guerra”. No será cierto. Pero él y otros como él restauran nuestra dignidad.
(Puede haber caducado)