A la contra
El ruido
Diario de Noticias, , 13-03-2016Me contaba el otro día un amigo, también periodista y bastante más joven, también bastante más esforzado y comprometido puesto que su modo de ganarse mínimamente la vida consiste en viajar a lugares donde prima el dolor y la miseria para hacerlas visibles a Occidente, que se encontraba “agotado”, especialmente por la sensación de inmenso ruido mediático que existe con casi todo y, corriendo en paralelo, nulo resultado. Se refería – lo que le dolía enormemente ahora – a la situación en Idomeni (Grecia), él, que ha estado en Lesbos y que lleva años acompañando y conociendo a refugiados y a personas masacradas por la pura mala suerte o la injusticia de este mundo. Me contaba que, como parte integrante de ese ruido, de quienes tratan de hacernos ver al resto la injusticia y la sinrazón y la vergüenza, se sentía agotado de tanto ruido, un sentimiento supongo que agudizado por el anuncio del cierre de fronteras y el acuerdo entre la UE y Turquía. Le entiendo perfectamente, hasta donde puedo entender a un profesional de la información que se ha implicado personalmente infinitamente más que un simple columnista de sofá: cuando informas de cosas así lo haces con la tonta pero secreta esperanza de que el mundo es bueno y de que aquello cambie, no por tu labor, no suele haber esa clase de ego, sino por la labor de muchos como tú y la evidente injusticia que ven tus ojos. Sencillamente, al estar en el terreno, lo que ves no lo puedes soportar y crees que eso mismo pasará a lo lejos. Y cuando vuelves de allá y sientes que nada cambia pese al inmenso ruido que genera un hecho así no puedes sino sentir impotencia y un agotamiento extremo, que te hace preguntarte para qué coño sirve nada, por supuesto lo que menos tu profesión, que no es capaz de hacer variar ni una sola política para hacer solo un poco más humano el mundo. Ánimo, sois necesarios, no lo dudes nunca.
(Puede haber caducado)