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La comunidad búlgara echa raíces en Navarra

La Asociación Rosa de Bulgaria nació hace 6 meses para preservar la tradición y cultura búlgara y facilitar la integración de este colectivo en Navarra

Diario de Noticias, Sara Huarte Oskar Montero, 11-03-2016

“Queremos sentirnos como navarros y no como extranjeros”

pamplona – “¡Chestita baba Marta!”, exclama Tania Naydenova, de 47 años y presidenta de la Asociación Rosa de Bulgaria al entregar una martenitsa a una viandante. “Estos pequeños adornos, hechos con hilos rojos y blancos, se entregan en Bulgaria el 1 de marzo, es una tradición muy popular en mi país que data del año 681. Sin embargo, nosotros hemos decidido entregarlo hoy, que es 3, para celebrar el día de Bulgaria”, explica Naydenova, que en la mano sujeta un buen número de estas pulseras. Regalar una martenitsa en Bulgaria es sinónimo de “desear buena salud y larga vida” y, según dicta la tradición búlgara, hay que llevarla durante todo el mes de marzo o hasta ver una cigüeña. Luego, cuando ya ha vencido el plazo, se cuelga de las ramas de un árbol en el que estén empezando a crecer brotes.


La Asociación Rosa de Bulgaria comenzó su andadura hace poco más de seis meses con el objetivo de preservar la cultura y tradiciones búlgaras y facilitar la integración de este colectivo en la Comunidad Foral, que cuenta con más de 7.000 integrantes, 3.700 en Iruña. “Queríamos formar una organización en la que poner en común nuestras ideas y tradiciones. Nuestro primer objetivo como asociación es preservar el folclore y las costumbres búlgaras. Principalmente se trata de salvaguardar la gran riqueza cultural búlgara”, comenta Naydenova, presidenta de la organización.


Además, otro de los puntos clave de la Asociación Rosa de Bulgaria es “fomentar y facilitar la integración de nuestros compatriotas en la sociedad navarra” y para ello, desde la asociación opinan que la mejor manera es “participar activamente en la vida social y cultural de Navarra, conocer su historia, sus costumbres y sus tradiciones”. “Nosotros pensamos que, cuanto más conoces un país y sus tradiciones, más puedes amarlo e integrarte”, señala la presidenta de la Asociación Rosa de Bulgaria, que, por el momento, cuenta con 30 miembros.


Y, como bien saben en la Asociación Rosa de Bulgaria, la mejor manera de integrarse y conocer la sociedad navarra es participar de forma activa en ella. “Estamos preparando muchos proyectos. Una mesa redonda para mejorar el castellano, un club de lectura, que nos permitirá ahondar en la cultura y el idioma, una reunión con el Banco Santander sobre información financiera, un cursillo de cocina de Navarra para conocer mas a fondo las costumbres y las fiestas…”, comenta Naydenova, que reside en Pamplona desde hace casi 15 años.


Hoy en día, las más recientes son el reparto de martenitsas por las calles de Pamplona para celebrar el día de Bulgaria y una comida popular que se celebró el pasado día 8 por el día de la mujer. “Nos juntamos más de 220 mujeres, organizamos una comida y un baile con amigas de aquí, concejalas de varios Ayuntamientos… en un restaurante de la Rochapea”, recuerda Naydenova con una sonrisa.


Otro de los aspectos en los que quieren incidir desde la Asociación es en impartir algunos conceptos de asistencia legal. “Sabemos que hay compatriotas que no saben que pueden votar en las elecciones municipales. Queremos ayudarles a que puedan participar en la vida política y cultural de la ciudad”, explica esta búlgara afincada en Pamplona, para quien lo importante es que “aprendamos a vivir como navarros” y, sobre todo, “que no nos sintamos como extranjeros, sino como navarros y navarras”.


Y es que, como dice Tania Naydenova, “muchos ya tenemos la nacionalidad española, piso aquí, estamos casados con un navarro o navarra, como me ocurre a mí, o tenemos hijos e hijas nacidos aquí”. Lo que provoca coyunturas muy singulares como la que cuenta Tania entre risas: “Cuando voy a Bulgaria a ver a mi familia, pienso en mi casa, en mi piso de aquí”.


De cualquier forma, y al margen de la situación personal de cada uno, prácticamente la totalidad de este colectivo comparte el deseo de “vivir como navarros, estudiar y trabajar legalmente”.


emprendimiento Desde hace algún tiempo es habitual ver comercios navarros regentados por miembros de este colectivo. Una percepción que se refuerza con los datos aportados por la presidenta de la Asociación Rosa de Bulgaria. “La gente que vinimos hace 10 u 11 años nos hemos integrado y hemos formado una familia. Ahora, después de un tiempo haciendo otros trabajos, hay muchas personas que han decidido establecerse por su cuenta y regentar sus propios comercios como talleres mecánicos, peluquerías, bares… No son establecimientos solo para búlgaros, sino para todo el mundo”, explica sonriente Naydenova, que está muy interesada en estudiar una segunda carrera en la “universidad para mayores”.


Y es que, al igual que ella, son muchas las personas que quieren formarse y tener una segunda oportunidad. “El objetivo final es educar a nuestros hijos aquí, ayudarles a adaptarse mejor a este nuevo entorno y a que conozcan las costumbres, las leyes de Navarra”, concluyó Naydenova convencida.

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