Admiten que encubrieron un crimen para ocultar que explotaban a sus trabajadores

El presunto autor del asesinato cometido en un taller de Pilar de la Horadada en 2008 huyó tras ser puesto en libertad provisional al cumplir los tres años de prisión preventiva

Las Provincias, EFE/M. C. S., 11-03-2016

Dos acusados han aceptado sendas penas de un año de prisión y el pago de multas de 1.080 euros tras admitir que encubrieron un crimen en su empresa para ocultar la explotación laboral a la que sometían a sus trabajadores.

El juicio concluyó ayer con un acuerdo entre las partes en la sección séptima de la Audiencia Provincial de Alicante, con sede en Elche, y el tribunal condenó de viva voz a los dos acusados, – uno de ellos, Pedro C.T., con síntomas evidentes de embriaguez – , al tiempo que impuso otros seis meses de cárcel a una tercera procesada también por encubrimiento, y absolvió a un cuarto.

Por su parte, el presunto autor material del crimen, Mustafá E.M., no ha podido ser juzgado todavía porque se fugó hace años tras ser puesto en libertad provisional después de cumplir tres años de prisión preventiva, tal y como explicaron fuentes jurídicas.

Los hechos ocurrieron el 17 de marzo de 2008 en una nave industrial de Pilar de la Horadada dedicada a carpintería metálica y lacados cuando, presuntamente, Mustafá E.M. cogió una herramienta de madera, denominada galce, y golpeó reiteradamente con ella a otro en la cabeza.

La víctima cayó al suelo inconsciente y con una fuerte hemorragia, poco después se presentaron en la nave los responsables de la empresa, Pedro C.T. y Joaquín Jesualdo, G.A., junto a la entonces mujer de uno de ellos, Fouzia E.F.

Los gerentes de la mercantil, tal y como han reconocido hoy ellos mismos, se «asustaron» porque sus trabajadores se encontraban en situación irregular y decidieron ocultar lo sucedido.

De esta manera, limpiaron la sangre, destruyeron el arma utilizada en la agresión, cambiaron de ropa al herido y lo trasladaron hasta un centro de salud, si bien éste falleció días más tarde en un hospital por las lesiones.

Una inspección de trabajo posterior en la nave industrial reveló que los operarios eran en su mayoría inmigrantes magrebíes en situación irregular, y que no eran dados de alta en la Seguridad Social y carecían de las medidas de seguridad e higiene necesarias para desarrollar su trabajo.

Uno de los empresarios condenado por delitos de encubrimiento y contra los derechos de los trabajadores, Pedro C.T., acudió al juicio con síntomas evidentes de embriaguez.

De hecho, él mismo confesó a su abogado varias veces en los pasillos de la Ciudad de la Justicia de Elche, en presencia de los medios de comunicación, que estaba «borracho» al haber tomado «dos copazos» porque se hallaba «muy nervioso».

El procesado desprendía un fuerte olor a alcohol y tenía el habla pastosa y llegó a cruzar insultos con la acompañante de otro acusado mientras se tambaleaba ostensiblemente y necesitaba a menudo la ayuda de terceros para tenerse en pie, tal y como pudo comprobar Efe.

A pesar de ello y una vez en la sala de vistas, al ser preguntado por el presidente del tribunal expresó su conformidad con los delitos que se le atribuían y el año de cárcel pedido por el fiscal.

En cualquier caso, fue incapaz de recordar la fecha exacta de su nacimiento, varios abogados le instaron a callarse y se despidió de los magistrados con un «gracias» y varios «olés».

Con posterioridad, al ser preguntado por el estado en que se hallaba este acusado, el abogado de la acusación particular, Carlos Bernabé Pérez, recordó a los periodistas que ni la defensa, ni la fiscal ni los magistrados entendieron que dicha circunstancia fuera óbice para celebrar la vista y dictar sentencia.

De hecho, este letrado, que representa al hermano del fallecido, recordó que el acuerdo beneficiaba tanto a Pedro C.T. como a los otros dos condenados porque suponía una rebaja sustancial de las penas solicitadas inicialmente por las acusaciones.

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