Los capos de la piratería vuelven a Lavapiés

El Mundo, ANTONIO RODRÍGUEZ MADRID, 07-03-2016

Una de las mayores redes de piratería de Madrid sigue viva en el barrio de Lavapiés y sus miembros tienen un protocolo de seguridad para que no les vuelva a cazar la Policía. Tras la detención de tres personas y la incautación de más de 45.000 copias de CD y DVD preparados para su comercialización el pasado 19 de febrero, la banda se ha reinventado.
En uno de los bajos del número 67 de la calle Amparo es donde se encuentra el centro de operaciones de esta piratería audiovisual. El acceso al portal está trucado para que los clientes entren y salgan a sus anchas. Tras la puerta blanca hay un patio interior presidido por la vivienda de los mafiosos. Las tres ventanas exteriores están protegidas por unas rejas y unas cortinas que apenas dejan ver con claridad. Sin embargo, si uno se acerca a la ventana, podrá apreciar que hay varias personas trabajando frente a unos ordenadores.
La banda está compuesta por tres miembros que permanecen constantemente en la casa y uno que recorre la calle pegado a un móvil, vigilando por si vienen los agentes de seguridad. «Todos son musulmanes y suelen estar trabajando de 9.30 horas de la mañana hasta las 20.00 de la tarde», aclara uno de los vecinos del bloque. «Ellos nos conocen a todos, nuestros familiares, nuestros coches, tenemos que ir con bastante cuidado», declara el afectado.
«Tras las detenciones del pasado mes, aquí siguen los mismos musulmanes y continúan con la actividad de piratería como de costumbre», matiza. El vigilante se esconde en varios locales musulmanes que hay en la calle y, si éste no está, «los propietarios de los comercios avisan por teléfono a los delincuentes en caso de acudir la policía». El procedimiento es sencillo, los del interior reciben el chivatazo por móvil y, cuando los agentes llegan a la vivienda, los mafiosos apagan todas las luces, bajan las persianas y no abren la puerta. «Yo he llamado varias veces a la Policía, e incluso ha venido de secreta, pero siempre hacen la misma jugada y al no poder entrar en la casa sin una orden se libran», finaliza.
Además, los vecinos que viven continuamente con los musulmanes no dudan en argumentar: «Parte de las ganancias que consiguen van destinadas a la financiación de una de las tres mezquitas, o a todas. Están relacionados con ellas seguro». Una afirmación que de ser cierta supondría una gran inyección económica a las mezquitas puesto que, tras la última incautación policial, los agentes retiraron un material valorado en algo más de 100.000 euros en el mercado. Una situación insostenible por los vecinos que hasta el momento viven atemorizados e inseguros ante la presencia de un negocio ilegal que parece no tener fin.

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