La crisis de los refugiados propicia un repunte de los mensajes racistas en Euskadi

CEAR Euskadi y SOS Racismo Gipuzkoa denuncian los «rumores xenófobos» y animan a la población a «plantarse»

Diario Vasco, JOSEBA ZUBIALDE , 04-03-2016

«Los inmigrantes vienen a robarnos el trabajo». «Cobran la RGI para no trabajar». «Se cuelan terroristas entre los refugiados». Es más que probable que en los últimos meses haya oído a conocidos, amigos y gobernantes o haya leído en redes sociales este tipo de «rumores» sobre los migrantes. «Se trata de un discurso del odio», señala Mikel Mazkiaran, de SOS Racismo Gipuzkoa. Unos mensajes «xenófobos que han sufrido un repunte a cuenta de los refugiados», asegura Rosabel Argote, miembro de la Comisión de Ayuda al Refugiado en Euskadi (CEAR).

Ante esta situación, ambas entidades se han puesto en marcha la campaña ‘No te dejes enredar’ que busca «concienciar» y fomentar que «se haga un desmontaje colectivo de estos rumores y prejuicios sobre migrantes» y que, en ese sentido, la ciudadanía «se plante» ante este tipo de mensajes. «Ante un rumor no hay respuesta pasiva», asegura Argote, y explica que «si te llega y lo repites lo propagas, pero si lo no lo haces contribuyes a frenarlo».

La acción puesta en marcha por ambas entidades es la segunda fase de una campaña que nació en 2008, cuando CEAR detectó que la crisis estaba alimentando el surgimiento de rumores xenófobos sobre los inmigrantes. Se hizo una investigación de campo en la que «realizamos un inventario de rumores, analizamos su origen y cómo se propagaban», explica Argote. Con el drama de los refugiados se ha vuelto a detectar «un repunte de rumores xenófobos» sobre los migrantes. «Se oye que va a ser una avalancha, que vienen a invadirnos, que no hay capacidad para acogerlos…», comenta, cuando los datos «son tan ridículos como vergonzosos», sentencia.

«En la subasta de refugiados – sirios e iraquíes – que hizo Europa decidió acoger a 160.000 personas, de las que solo han llegado 585. La cuota de España es de 17.000 y solo han llegado 17». Cifras «irrisorias», asegura Argote, que lamenta que aunque «intentamos hacer llegar a la población no calan», y hace hincapié en que «la falsedad de los bulos» se rebate con datos, como el que evidencia que «el 86% de los refugiados reside en los países limítrofes a los suyos».

De ahí que «el colapso» no sea tal, ni tampoco que «haya que poner fronteras para que no pasen terroristas entre los refugiados, porque hay datos que dicen que no es así». Unos mensajes que, a su parecer, «están siendo generados por grupos de poder». Rumores que también dificultan tareas como alquilar pisos a refugiados. «Hace unos meses tuvimos que hacer un llamamiento por Twitter porque nadie quería alquilarnos un piso para varios refugiados a precio de mercado en Vitoria», explica Argote. Ante la solidaridad que aflora con los refugiados sirios, señala que «hace años que vienen refugiados, pero no son ni de Siria ni Irak, y muchos viven en la calle».

Responsabilidad ciudadana

En la tarea de desmontar los rumores xenófobos es necesaria la implicación de los «agentes públicos y privados», así como de los medios de comunicación. Así lo señaló Argote durante la presentación de la campaña ayer en Donostia, en la que además de Mazkiaran también participó Peio Aierbe, responsable de Mugak, quien hizo hincapié en la «responsabilidad y corresponsabilidad de la ciudadanía» en este asunto y defendió que el papel de los «medios de comunicación tradicionales es el de contrarrestar esos prejuicios con datos y evidencias».

Algo en lo que Mazkiaran incide es que «las redes sociales son las grandes generadoras de rumores». Pero no solo ellas. Plataformas como Foro Coches, a priori enfocado al mundo del motor, cuentan con «grupos de discusión potentes» que «si se genera en ellos un rumor cobra mayor impulso, porque tiene mayor credibilidad que si nace en el foro de un partido de extrema derecha, donde se ve como algo tendencioso».

La campaña se refuerza con el vídeo ‘Periodistas contra la xenofobia’, en la que 14 profesionales como Jordi Évole, Iñaki Gabilondo o Pepa Bueno «se plantan» ante un racismo que «hoy en día es de lluvia fina, impregna diferentes ámbitos y no es explícito», asegura Mazkiaran.

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