Amigos del acusado del crimen del joven camerunés en Irun afirman que no le vieron empuñar ningún cuchillo
El fiscal pide que se investigue a una mujer por si ha incurrido en un delito de falso testimonio
Diario Vasco, , 03-03-2016Tres amigos del joven dominicano que desde el lunes está siendo juzgado en la Audiencia de Gipuzkoa acusado de la muerte de Napoleón Ali Zngmeni, natural de Camerún, han afirmado en la sesión de hoy que en ningún momento vieron al procesado agredir a la víctima con un arma blanca. Una de las testigos, que ha calificado al procesado como «mi mejor amigo,» ha señalado que vio cómo imputado y víctima se marchaban cada uno por su lado, una vez concluyó el enfrentamiento que mantuvieron aquella noche del 2 de marzo de 2014 en Irun un grupo de jóvenes de origen africano y otro suramericano.
Su declaración no ha podido menos que sorprender al fiscal que le ha recordado cómo en las horas posteriores a los hechos admitió ante la Ertzaintza haber visto al inculpado, Leandro Jesús A.L., atacar con el cuchillo a Napoleón. La testigo ha justificado su evidente contradicción señalando «yo no recuerdo haber dicho eso», manifestó antes de precisar que la Policía rompió hasta en cuatro ocasiones la declaración que prestó. «Les dije lo mismo que he declarado hoy, pero a ellos no les valía lo que les estaba diciendo».
Estas palabras han encendido los ánimos del fiscal que ha pedido que se deduzca testimonio contra la mujer, al considerar que con su palabras podía podido incurrir en un delito de falso testimonio y de otro de acusación calumniosa.
Los hechos ocurrieron una madrugada de carnavales de hace dos en Irun. Todo comenzó a raíz de un incidente que se suscitó entre un grupo de jóvenes africanos y otro integrado mayoritariamente por suramericanos. El detonante del enfrentamiento fue una frase pronunciada por un chico de origen latino que se dirigió a la víctima y le dijo. «Tranquilo negro que no pasa nada».
Esta expresión manifestada sin ninguna intención xenófoba –el término «negro» entre suramericanos carece de connotaciones racistas– fue interpretada por el fallecido como una ofensa, sostiene el fiscal, y dio lugar al altercado posterior. Una mujer también de origen latino y con una «especial relación de amistad con el acusado» trató de terciar en la discusión y quiso tranquilizar a Napoleón. Pero la chica no lo consiguió y la víctima se desembarazó de ella llamándola «gilipollas». Este insulto hacia su amiga hizo que el acusado montase en cólera y propinase a Zngmeni un puñetazo en la cara. El acusado, a juicio del fiscal, extrajo entonces un cuchillo y asestó dos rápidos golpes en el pecho a Napoleón.
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