El Papa aboga por un sistema de ‘salud social’ para prevenir el delito
Francisco visita una cárcel y reza por los inmigrantes al acabar su estancia en México
La Vanguardia, , 18-02-2016La orquesta de presos toca Bésame mucho cuando el Papa empieza a saludar, uno a uno, a las 30 mujeres y 20 hombres de la cárcel de Ciudad Juárez que por su buena conducta han sido seleccionados para acercarse al Pontífice. Vestidos con uniforme celeste, los reclusos abrazan y besan a Francisco. El repertorio musical del besamanos también incluye Canta y no llores y un tango para el Papa argentino.
El Santo Padre acabó esta madrugada (hora española) una visita de cinco días a México llena de gestos y palabras incómodas, que han puesto el dedo en la llaga de los graves problemas del país, como el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción o la discriminación a las comunidades indígenas.
El último gesto de calado tuvo lugar ayer, poco antes de celebrar la última misa del viaje, cuando rezó frente al río Bravo –frontera con EE.UU.– por los centenares de inmigrantes muertos en el camino hacia el sueño americano.
Antes el Papa participó en un encuentro con empresarios y trabajadores en una Ciudad Juárez repleta de maquiladoras, fábricas que producen para exportar a EE.UU. con mano de obra mexicana y con salarios inferiores a los pagados en el país vecino. Muchas empleadas jóvenes de las maquiladoras se encuentran entre las casi 800 victimas de feminicidios que se produjeron desde 1993 en Ciudad Juárez, otro de los aspectos que Francisco ha vuelto a poner de relevancia con la elección de este destino.
“Dios pedirá cuentas a los esclavistas de nuestros días”, dijo Francisco en su discurso. “El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas”, añadió, defendiendo la Doctrina Social de la Iglesia. El Pontífice criticó la “ambición”de dinero ante empresarios como Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los más ricos del mundo, que además ha pagado buena parte de la visita papal. Francisco llamó a patronos y empleados a dialogar “perdiendo para que ganen todos” y que los padres “tengan tiempo de jugar con sus hijos”, pero con un “empleo digno bien remunerado”.
El Papa justicialista ya había defendido el estado de bienestar durante su discurso en la prisión, primera actividad en Ciudad Juárez. “Las cárceles son un síntoma de cómo estamos en la sociedad”, indicó el Pontífice, denunciando una vez más la “cultura del descarte” y defendiendo que “la rehabilitación comienza creando un sistema que podriamos llamarlo de salud social”. Francisco reclamó el acceso a los servicios básicos, a sanidad y educación .
“El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social”, agregó. Luego el Papa se subió a un pequeño vehículo con el que recorrió, de pie, el perímetro vallado donde se encontraba el resto de reos, por los que se dejó tocar, mientras por la megafonía de la cárcel sonaba la canción Color esperanza del argentino Diego Torres. Y antes de irse de la prisión rompió el protocolo, tranquilizando a sus escoltas, y acercándose a los presos de la orquesta que, muy emocionados, se arrodillaron ante Francisco para orar en silencio durante unos segundos.
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