El héroe misterioso de Salt
El Periodico, , 04-01-2016En la discusión que precedió al incendio, la víctima ha explicado a los investigadores que Nabil terminó volcándole un armario por encima, que le atrapó la pierna. Cuando se dio cuenta de que no tenía escapatoria, formó una pira amontonando ropa y un colchón junto a ella. Mientras, entonaba cánticos y se reía, prendió fuego a la hoguera. Después, la abandonó a su suerte y salió del domicilio. Este relato de los hechos por parte de Antonia en el Juzgado de Guardia de Girona sirvió el domingo para que el magistrado decretara prisión preventiva y sin fianza para Nabil.
Existen otros dos elementos que respaldan a Antonia. El primero es que ya denunció a Nabil por malos tratos hace medio año y se dictó una orden de protección para ella. Durante el juicio, sin embargo, se acogió a su derecho de no declarar contra su marido y este salió absuelto por falta de pruebas concluyentes. Se reconciliaron y siguieron juntos. Se quedó embarazada de él poco después y ahora está de cinco meses.
El domingo, el día de los hechos, Nabil aseguró a las dotaciones desplazadas a la zona que la ignición había sido causada por un cortocircuito producido en el comedor. Sin embargo, ante el juez se olvidó del incidente eléctrico y declaró que en realidad fue Antonia quien provocó el fuego deliberadamente. Remarcó, además, que al descubrir el fuego, fue en busca de un vecino y que él mismo trató de sacar a su mujer del domicilio para salvarla.
Al ’puzzle’ de este caso, si miente Nabil, aparentemente sólo le falta una pieza para quedar completado: encontrar al héroe de la historia, el desconocido que entró en el domicilio desafiando a las llamas, cuando el marido había huído, e intervino milagrosamente para liberar a Antonia de una muerte casi segura en la hoguera prendida por su maltratador. Pero ninguno de los vecinos que presenciaron el incendio vio allí al joven “alto” de “rasgos magrebís” y “con el pelo rizado y negro” que ella describe.
Paradójicamente, quien sí admite que vio a Antonia acompañada de un joven “marroquí” en el rellano, al huir de las llamas, es el propio Nabil, que coincide en afirmar que tenía “el pelo rizado y negro”. Ni los Mossos ni el juez dudan de su existencia y atribuyen el hecho de que siga en el anonimato a la voluntad de evitar cualquier enfrentamiento con miembros de su comunidad.
La mayoría de los vecinos, durante el incendio, salieron corriendo en estampida huyendo del fuego. Para salir al exterior tuvieron que aventurarse por una escalera en la que la visibilidad era escasa debido a la densa humareda que se había acumulado. Esta confusión pudo ayudar a proteger la identidad del supuesto héroe. Por eso, cuando se les pregunta quién fue la persona que ayudó a su vecina, todos señalan al vecino de origen magrebí que vive en los bajos 2ª, cuya puerta está enfrente del piso quemado, situado en los bajos 3ª.
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