El «todos contra el FN» funcionó
La ultraderecha se consolida como primera fuerza política y su líder se perfila como candidata con posibilidades en las presidenciales de 2017, a costa de la popularidad de Hollande
El Mundo, , 14-12-2015Aunque no consiguiera vencer en ninguna región, el Frente Nacional (FN) se consolida como una de las tres fuerzas políticas más importantes de Francia, terminando con el bipartidismo dominante en la V República. El FN no ganó en ninguna de las seis regiones en las que se impuso en la primera vuelta, pero se consolida como la primera fuerza política de Francia en porcentaje de votos.
A las 21.00 horas de ayer los conservadores –Los Republicanos– de Nicolas Sarkozy ganaban en seis regiones, los socialistas en cuatro y faltaba por saber si las dos restantes se inclinaban hacia socialistas o conservadores. La región de Córcega se la llevaron los nacionalistas corsos. Si tenemos en cuenta que los socialistas vencieron en 21 de las 22 regiones hace seis años y que retiraron sus listas en las dos regiones por las que se presentaban ayer, respectivamente, Marine Le Pen y su sobrina, es comprensible la prudencia con que reaccionaron sus líderes.
El llamamiento, en tono sombrío, de Sarkozy, a mantener la unidad contra el FN a partir de ahora es un reconocimiento claro de que buena parte de su victoria se debe a votos prestados y no le garantiza siquiera el triunfo como candidato del centro-derecha a la presidencia en dos años.
La batalla en los próximos 12 meses por las candidaturas en las dos fuerzas que han dominado la V República queda más abierta que nunca. El varapalo de su partido en las regionales puede cortar en seco la recuperación en las encuestas del presidente François Hollande tras los atentados del 13-N. Sarkozy, que esperaba confirmarse como el candidato indiscutible del nuevo centro-derecha, cada día menos diferente del FN en muchas de sus propuestas, también sale debilitado.
«Si Hollande y Sarkozy emergen como candidatos de los dos partidos tradicionales para 2017, como ya lo fueron en 2012…, muchos jóvenes se abstendrán, aumentará el clamor a favor de un outsider (Lagarde o cualquier otro) y se reforzará aún más la señora Le Pen», señala la corresponsal jefa del Economist en Francia, Sophie Pedder.
Sarkozy, que vendió las regionales como la gran oportunidad de impulsar su candidatura a la reelección en dos años, ha demostrado ser un candidato vulnerable y rivales coriáceos como Alain Juppé y François Fillon no tardarán en desafiarle.
Para socialistas y conservadores, se ha evitado lo peor. Los resultados de los comicios de los últimos dos años convertían a la extrema derecha (Marine Le Pen reniega del adjetivo) en una amenaza para el sistema y se ha vuelto a frenar, pero aumenta considerablemente su presencia en los gobiernos regionales. Sigue, pues, avanzando.
Con sólo dos congresistas, dos senadores y 11 ayuntamientos (todos de ciudades pequeñas o medianas), la victoria en una o dos regiones se habría convertido para el FN en la principal plataforma para las presidenciales de 2017.
Todas las encuestas anticipan hoy que Le Pen pasará a la segunda vuelta en las presidenciales, pero, si se repite la experiencia de los últimos 40 años, la extrema derecha seguirá excluida del poder.
«Pero el peligro no ha desaparecido», reconocía el primer ministro socialista, Manuel Valls, tras el cierre de las urnas. «No olvidaré el resultado de la primera vuelta y de las elecciones anteriores. Tenemos que escuchar más y actuar en consecuencia. La política ya no será como antes». Lo mismo han dicho tras los avances anteriores del FN y no se ha concretado en nada.
«Estos resultados imponen humildad», declaró Xavier Bertrand, candidato de Los Republicanos y vencedor en la región Norte-Pacto de Calais-Picardía (la región de Marine Le Pen), consciente de que nunca habría ganado sin la retirada de la lista socialista en la segunda vuelta. La dirigente del FN tenía preparados dos discursos. Media hora después de cerrarse las urnas, leyó el de la derrota. «En la primera vuelta obtuvimos seis millones de votos y hoy varios centenares de miles más», dijo. «Gracias por no dejaros manipular a pesar de la intensa campaña de injurias y de difamación».
Aunque no presidirá ninguna de las 13 regiones, el FN será la principal fuerza de la oposición en casi todas y, si su mensaje de anoche sirve de guía, Marine Le Pen se presentará a las presidenciales de 2017 como víctima de una gran conspiración entre los dos grandes partidos que, según ella, «han conducido a Francia al caos». Para Le Pen, tras sus victorias en la primera vuelta de las regionales y en las europeas, las dos fuerzas dominantes en la Francia de hoy ya no son la izquierda y la derecha, sino «los defensores del patriotismo (el FN) y los defensores de la globalización».
Felipe Sahagún es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.
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