Otra hazaña de los Mossos

Deia, JAVIER ORCAJADA BILBAO, 25-08-2015

Todas las fuerzas de choque policiales utilizan la violencia porque se les entrena para este menester. Los discursos camuflados de que son garantes de nuestra libertad o que están para solucionar emergencias no dejan de ser cuentos. Pero los Mossos D’Esquadra son campeones de la brutalidad y los jueces nunca hallan responsabilidades en sus razias protectoras. En Salou un senegalés de 50 años, vendedor de CDs, se precipitó desde un tercer piso a la calle, muriendo en el acto. Dice un portavoz policial que una escuadra trató de detenerle por ejercer una actividad ilegal, pero que al querer escapar, se precipitó y cayó. Tan pronto como se difundió la noticia, la comunidad senegalesa se manifestó en el lugar cortando la circulación del tren, siendo disueltos por un numeroso grupo de policías. La forma de actuar se pudo ver en imágenes por televisión. En manifestaciones del hermano del muerto que actuaba de portavoz, expresó su dolor, desmintiendo la versión policial manifestando ante las cámaras que los Mossos habían empujado al vendedor al vacío, lo cual constituye un caso grave que exige ser investigado. Claro que con rigor y por un juez que esté dispuesto a descubrir la verdad, no como el caso de agentes tomados por una cámara en la comisaría dando una tremenda paliza a un detenido, esposado. Finalmente no se pudo demostrar nada. O en el de un hombre al que los Mossos dieron una soberana paliza, a resultas de la cual murió. Las disculpas de los responsables fueron de antología, pero todo inútil para ellos, pues un videoaficionado tuvo la ocurrencia de tomar toda la secuencia y la estrategia intoxicadora de los policías quedó al descubierto. Tampoco sucedió nada, pues el juez les declaró no culpables. El suceso de Reus terminará como siempre: que la policía actuó correctamente, sin olvidar que el muerto era negro y vendedor de top-manta.

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