«Si un terrorista tiene un billete, sube al tren»
El atentado fallido pone de manifiesto la vulnerabilidad del transporte ferroviario
El Mundo, , 24-08-2015El atentado frustrado en el Thalys, el tren que une Amsterdam, Bruselas y París, ha abierto el debate sobre la seguridad en los trenes europeos. Que un hombre entre con un AK47 y varias pistolas en un vagón con toda tranquilidad en una línea internacional pone de manifiesto la vulnerabilidad de este transporte público. Este suceso puede marcar un antes y un después en las medidas de acceso a los trenes.
En España, de la seguridad se encarga ADIF como gestora de las infraestructuras. En las grandes estaciones de tren españolas (Atocha, Chamartín, Sans, Delicias…) hay instalados desde hace años arcos metálicos para escanear los equipajes en líneas de alta velocidad, líneas internacionales y líneas de larga distancia. Es decir, que en estas estaciones sería imposible que un presunto terrorista como El Khazzani entrara con un AK47, pistola, cuchillo y munición en una bolsa de deporte sin ser detectado.
En España ese caso sólo podría darse si el arma (una pistola, por ejemplo) se llevara no en una mochila sino dentro de una prenda, ya que no hay arcos de seguridad para las personas. Otra cosa bien distinta son las estaciones de líneas secundarias y de cercanías, donde la seguridad se limita a la presencia de miembros de empresas de seguridad. Aún así, España posee mejores medios que Francia, Bélgica u Holanda. La razón es sencilla: la terrible experiencia de los atentados del 11-M reveló que los ferrocarriles son el transporte público (junto con los autobuses) más vulnerable a los atentados.
De momento, dado que estamos en uno de los fines de semana con menos personal activo, no se han tomado decisiones sobre si conviene reformular la seguridad en las estaciones y añadir arcos de detección también para personas, como se hace en los aeropuertos. El problema es que no existe una normativa internacional que lo sostenga y añadiría el inconveniente de las colas y los cacheos a un medio que resulta competitivo con el avión por su rapidez de embarque.
En Francia, la situación es diferente: Guillaume Pépy, presidente de SNCF, desveló al periódico Le Journal de Dimanche algunas de las medidas planteadas en su reunión con Valls tras el fallido ataque de Ayoub el Khazzani. El plan Vigipirate ya incluye el aviso sobre cosas o acciones inusuales percibidas por los pasajeros en una estación o en un tren. A partir del 1 de septiembre, habrá un equipo especializado que se encargará de recibir esas alertas para identificar si es una falsa alarma o si se trata de algo que deba desencadenar una intervención. Esto no quita responsabilidad al resto de usuarios de trenes. «Vigilancia para todo el mundo: las fuerzas del orden, los agentes de SNCF que son 150.000 sobre el terreno, pero también nuestros cinco millónes de viajeros diarios», declaró.
Un controlador de la compañía francesa denunció sin embargo en France Info la laxitud del sistema de control actual y la dificultad de seguir la pista de cada viajero. «Si un terrorista tiene un billete en regla, sube sin problemas. No podemos poner un policía detras de cada viajero», dijo el empleado, que prefirió guardar su identidad bajo anonimato después de 20 años en el oficio. «Los controladores no pueden intervenir por la seguridad de los pasajeros, no están entrenados como militares», añadió.
La necesidad de fortalecer la seguridad en los trenes europeos se encuentra con trabas económicas pero, especialmente, de competencia con otros medios de transporte como el avión. «En Francia, el tráfico de trenes es 20 veces superior al tráfico aéreo», explicó el presidente de SNCF. «Piense en los controles de embarque en los aeropuertos, sería necesario hacer 20 veces más en un tren», dijo.
«Aumentar la seguridad de los trenes en Francia no tiene sentido si no aumentamos la seguridad de los trenes en Europa», aseguraba un ex director de la Dirección General de Seguridad Exterior en un canal de radio francés. Por otra parte, la abogada de El Khazzani dice que su cliente se muestra «asombrado» de las acusaciones de terrorismo. Según él, su intención era robar y después disparar en un cristal para romperlo y huir. «Pretendía utilizar el dinero para alimentarse» ya que, según su abogada, «se encuentra muy delgado».
ATENTADOS EN TRENES EUROPEOS
Metro de París. En 1995 hubo ocho muertos en el estallido de una bomba en un tren suburbano en la estación de Saint Michel, en el céntrico Barrio Latino de París. El atentado, atribuido a islamistas argelinos, es el más mortífero de una ola de ataques que causaron más de 200 heridos.
Metro de Londres. Cuatro atentados suicidas coordinados en tres trenes subterráneos del metro de Londres y un autobús causaron 56 muertos y 700 heridos en 2005. Los atentados fueron reivindicados por un grupo afiliado a Al Qaeda.
Cercanías en Madrid. 191 personas murieron y 2.000 resultaron heridas en 2004 por la explosión de una decena de bombas en cuatro trenes. El atentado, reivindicado por una célula islamista radical, es el más mortífero de Europa después del de Lockerbie en 1988, en el que murieron 270 personas.
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