«Nunca me he movido en grupos neonazis ni de la extrema derecha»

El único encarcelado en libertad de la ‘operación Caronte’, contra el yihadismo, lo niega todo

El Mundo, GERMÁN GONZÁLEZ BARCELONA, 24-08-2015

Se ha pasado cuatro meses en prisión tras ser detenido por los Mossos d’Esquadra dentro de la operación Caronte, que presuntamente desarticuló una célula yihadista en Cataluña. Diego Frías es el único encarcelado por terrorismo en este proceso que ha salido en libertad, tras pagar los 3.000 euros de fianza que le impuso el mismo juzgado que ordenó su ingreso en prisión. Pese a que afirma que ha recuperado la confianza en la Justicia, ya que «no es obtusa y atiende a hechos y pruebas», Frías remarca que los jueces tienen «afortunadamente un procedimiento diferente a la policía». «Me siento utilizado por los Mossos a su conveniencia», afirma a este diario y cree que los agentes que entraron en su casa la madrugada del pasado 7 de abril querían justificar su vinculación con los otros sospechosos. Frías mantiene que no existe.

«No estoy resentido con la policía, pero me parece mal el proceder de la investigación y que la operación no tuviera en cuenta las consecuencias jurídicas y personales, así como la estigmatización social o los daños psicológicos sobre mi familia», asegura. El abogado de Frías, Javier Berzosa, presentó un escrito a la Audiencia Nacional, que ha sido remitido a los juzgados de Sabadell, en el que denuncia el «exceso policial» de los Mossos durante la operación. Afirma que entraron en la casa a las cuatro y media de la mañana y que tras romper la puerta y dañar las paredes, arrestaron a las cuatro personas que había en el domicilio, entre ellas el hijo menor de edad de Frías y su padre, enfermo de cáncer. «Durante las cuatro horas y media de la intervención no se permitió, pese a solicitarlo, a ninguno de los cuatro ir al baño, ni siquiera al padre enfermo, y se les mantuvo esposados en la espalda y con mucha presión en las muñecas», indica el escrito.

«No tenía contacto visual con mi familia, estaban en una habitación custodiados por agentes armados. Yo intentaba colaborar con los Mossos aunque desconocía la razón del registro, ni lo que querían», indica Frías, quien recuerda que los agentes buscaban armamento, explosivos y material documental. En el auto que ordenaba el ingreso en prisión de siete de los 11 detenidos, se enumera todas las armas y munición que la policía encontró en el domicilio de Frías. Él afirma que «usar el término arsenal para referirse a lo que descubrieron es equívoco y sensacionalista» y detalla que «la única arma que aparece en el listado es mi escopeta de caza con la licencia en curso». Explica que se llevaron 13 cuchillos y 13 navajas de una colección con sus «embalajes originales», una granada que caducó en 1984 y que es una pieza de «coleccionismo» y una caja metálica de té con numerosas balas acumuladas a lo largo de los años, la mayoría oxidadas. «He estado federado en tiro deportivo y como cualquier tirador, siempre tienes balas de los distintos calibres con los que entrenas», indica.

Frías destaca que, pese a registrar su domicilio, su vehículo y varios locales, los Mossos encontraron todas las armas en un expositor en el recibidor de su casa y que ya le han ofrecido la posibilidad de recuperarlo. Sobre los libros y documentación, explica que tiene una biblioteca de unos 14.000 volúmenes y unas 3.500 revistas, en su mayoría encuadernadas, y que ante la sensación de que los agentes no sabían qué buscar les preguntó por la temática que les interesaba. Les señaló una estantería con libros sobre el Islam y sobre unos 20 ejemplares hicieron una criba. «Todos son contrarios al propio Islam como ideología y a la forma de actuar de las comunidades islámicas en Occidente», explica Frías, quien detalla que se llevaron Al-Ándalus contra España, de Serafín Fanjul, «porque les gustó el título».

También requisaron un ejemplar de Mi lucha, de Hitler, con una esvástica en la portada y según Frías los agentes dijeron: «Éste para la foto». Cree que este libro, más unas fotos que tenía de soldados alemanes de la II Guerra Mundial y un ejemplar de una revista del Moviment Patriòtic Català son las «pruebas» con las que los Mossos pretenden vincularlo a grupos neonazis o radicales. Como consta en su declaración judicial, Frías asegura que «nunca me he movido en estos ambientes, ni he pertenecido a la extrema derecha», sino que colaboró con grupos de izquierda nacional en acciones culturales, como un homenaje a los caídos en Cuba que están enterrados en el cementerio de Les Corts.

Respecto a su relación con Antonio Sáez, alías Alí, Frías dice que hace 20 años le cortaba el pelo, pero que «nunca nos tomamos un café». Tras perderle la pista durante cinco años, se lo encontró a principios de 2014 y le dijo que fuese de nuevo a su peluquería, como así hizo una vez y que no volvió a tener trato con él. «Casi un año después me detienen», asegura Frías, quien destaca que nunca habló de temas de explosivos ni de objetivos con Alí, como asegura el agente infiltrado.

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